Formando conductores responsables

La actual ley de tránsito 9078 fue aprobada en el 2012, y sustituyó así a la anterior ley n.º 7331 de 1993. La necesidad de implementar un cambio se hizo necesario, pues la ley n.º 7331 ya no se lograba ajustar a la realidad que vivía nuestro país en aquella época.

El monto de las multas no era significativo, lo que hacía que los conductores restaran importancia si irrespetaban la ley. Por otro lado, la Policía de Tránsito no podía implementar las nuevas tecnologías a su labor, a la vez que las prácticas y costum- bres de los costarricenses no se ajustaban a las que nuestro sistema vial podía ofrecer. La cantidad de vehículos, además, aumentaba cada año, como sigue sucediendo a la fecha, y con ellos los problemas de seguridad vial aumentaban.

La importancia de la nueva ley es, precisamente, la posibilidad de establecer un marco normativo más contextualizado para el tiempo en que se aprobó. Por ejemplo, se establecieron sanciones económicas más fuertes, un sistema de puntuación en la licencia que podría sacar de circulación a infractores reincidentes, posibilidad de implementar a futuro multas con base en sistemas tecnológicos como cámaras y sensores de velocidad, entre otras acciones.

Sin embargo, estos esfuerzos no han sido suficientes. Según Salas (2020) a partir de datos de COSEVI, la cantidad de multas a nivel nacional se ha duplicado en los años que van de 2014 al 2018; de igual forma han ido en aumento la cantidad de accidentes y las muertes en carretera. Muchas de estas multas son a causa de la ausencia de documentación, la falta de licencia o problemas con las placas.

Entonces, ¿depende de una ley el mejoramiento de la seguridad ciudadana? Las leyes son marcos normativos sobre los que se establecen límites a las formas de comportamiento de las personas, sin embargo, las leyes pueden ser acatadas o no por las personas, asumiendo su responsabilidad. Es claro que la ley logra que muchos cumplan solo por el temor de las sanciones. Pero es necesario establecer mecanismos adicionales para motivar a las personas; este es el caso de la educación vial.

Es indispensable asumir la responsabilidad ciudadana de las acciones y sobre todo de las consecuencias de no cumplir con la legislación vigente. Además, se debe desarrollar un conjunto de valores ciudadanos desde la niñez, como la colaboración, la solidaridad, la tolerancia y la responsabilidad.

Actividad autoregulada

Tomando como base lo visto en esta sección, analice y especifique mediante tres ideas ¿cuál es el papel de los ciudadanos en el mejoramiento de la seguridad vial?

Las señales de tránsito son una serie de indicadores que guían a los conductores y peatones en las calles, aceras y caminos. Están diseñadas con un lenguaje que intenta ser universal para que puedan ser interpretadas por personas de diferentes culturas. Existen muchas señales de tránsito con diferentes propósitos y poseen distintas clasificaciones.

La importancia de las señales de tránsito radica en el cumplimiento de los ciudadanos a las acciones que señalan. Incumplirlas, puede generar multas costosas, pero sobre todo accidentes lamentables. Las señales deben respetarse, aunque no haya un oficial cerca, como un acto de respeto hacia las demás personas que comparten la vía.

En esta sección nos concentraremos en las señales de tránsito de tipo vertical y horizontal; adicionalmente, nos concentraremos en aquellas señaladas por el MEP (2009) como principales según su importancia.


  • Las señales de tránsito verticales se refieren a placas colocadas sobre postes, a la orilla de la calzada o de la acera. Con mensajes o indicaciones de importancia para el conductor. Las señales verticales pueden, a su vez, dividirse en señales de prevención, de reglamentación y de información.

    1. Señales de prevención. Son señales que previenen al usuario de diferentes peligros, ya sea de la infraestructura vial, de animales, personas u otras circunstancias, Regularmente, son rombos de color amarillo con negro (COSEVI, 2020b).
    2. Señales de reglamentación. Estas señales expresan la legislación vigente, de manera que indican a los conductores acciones de carácter obligatorio o impiden acciones que estos realicen. Generalmente, son rectángulos de color blanco, letras negras y líneas rojas (COSEVI, 2020b).
    3. Señales de información. Sirven para orientar a los conductores y a los peatones. Existen diferentes estilos, como los que indican lugares de interés turístico o las distancias entre las ciudades, entre otros (COSEVI, 2020b).

  • Las señales de tránsito horizontales. Son marcas pintadas sobre el pavimento y sobre el cordón de acera. Guían al conductor y al peatón en la vía pública. Funcionan como un completos de señales verticales y semáforos (MEP, 2009, p. 66).

    Como se muestra en la imagen, algunas señales horizontales comunes en las vías de nuestro país, tales como la indicación de CEDA, dirección de la vía, rotonda. Fuente: Kristin Hidalgo (2019).

  • Las señales luminosas: Son señales que utilizan luz de forma directa o reflejada. Por ejemplo, el semáforo, peatonal o vehicular.

    La imagen muestra ejemplos de semáforos en nuestro país; en este caso en particular, los semáforos se encuentran en un cruce de carreteras y gracias a su intervención se atienden tres diferentes vías. (MOPT, 2017).

Actividad autoregulada

Una vez analizado el tema, identifique tres lugares de su comunidad ¿donde usted colocaría señales de tránsito?, y determine ¿qué tipo de señal sería?

Reflexione.

¿Considera que el estado de las carreteras puede influir en la cantidad de los accidentes de tránsito?

El sistema vial es el conjunto de calles, carreteras y caminos públicos o privados que componen la red vial de nuestro país. Incluye también las zonas pea- tonales y privadas por donde se desplazan los pea- tones (Asamblea Legislativa, 2012). Este sistema es, al mismo tiempo, el espacio donde se relacionan los seres humanos, vehículos de todo tipo e incluso animales. Por ello, es primordial establecer las vías públicas como espacios de convivencia social.

En el sistema vial, las personas reflejamos conductas propias de la sociedad en la que vivimos. Entonces, hay que fomentar una cultura vial de convivencia pacífica, dadas las cifras alarmantes de accidentabilidad y violencia en carretera.

Para poder contextualizar esta información, estudiaremos esta sección con base en cuatro ideas principales. La primera consiste en las características de sistema vial costarricense y nuestra ley de tránsito. La segunda gira en torno a las causas y consecuencias de los accidentes de tránsito. La tercera versa sobre las conductas responsables en carretera. La cuarta se enfoca en los medios de transporte vial del país.

El sistema vial de Costa Rica puede clasificarse por la naturaleza de su utilización y administración; de esta forma, según establece la ley de tránsito 9078, está clasificada en dos grandes secciones: red vial nacional y red vial cantonal; ambas, se detallan en las siguientes líneas.

La red vial nacional que está compuesta por carreteras primarias, secundarias y terciarias cuya constitución, mantenimiento y administración corresponden al MOPT. Según Jiménez Barrantes (2018), su longitud es de 7 721 km.

Las carreteras son vías principales que atraviesan el país y lo conectan con las fronteras de Panamá y Nicaragua. Las carreteras primarias poseen tránsito alto y una alta proporción de viajes internacionales, interprovinciales o de larga distancia. Las secundarias conectan las primarias con las cabeceras de cantón y son muy importantes en la dinámica comercial.

Las carreteras terciarias se conectan las primarias y secundarias con distritos importantes (Asamblea Legislativa, 2012).

La red vial cantonal, referida a los caminos vecinales o comunales, calles locales y caminos no clasificados que no forman parte de la red vial nacional. Por ley, su administración y mantenimiento concierne a las municipalidades; según estima Barrantes Jiménez (2018), su extensión es de 40 184 km.

Los caminos vecinales dan acceso directo diversas unidades económicas rurales y fincas, además, los caseríos y los poblados se unen por medio de estas a la red vial nacional. Presentan bajos volúmenes de tránsito y una mayor proporción de viajes locales de corta distancia (Asamblea Legislativa, 2012).

Las calles, son vías públicas más pequeñas que una carretera y pueden tener tránsi- to en ambas vías o solo en una. “Las calles locales son vías públicas incluidas den- tro del cuadrante de un área urbana, sin ser vías nacionales” (https://www.uned.cr/qr/LeyTrans) Los caminos no clasificados son, por ejemplo, trillos, sendas y veredas; en este caso, su mantenimiento es obligación de sus usua- rios (Asamblea Legislativa, 2012).

También encontremos una clasificación por la ubicación de las redes viales, en sectores catalogados como vías urbanas y rurales, que se refiere a características del entorno donde se encuentran las vías.

Las vías urbanas poseen:

  • Acera. Vía destinada al tránsito de personas.
  • Calzada. Superficie de la vía sobre la que transitan los vehículos.
  • Caño. Mecanismo para el desagüe de las aguas de lluvia o pluviales.
  • Borde de la acera. Parte superior del caño donde se marca (pinta) la prohibición de estacionamiento, conocida como zona amarilla cuando así se requiera (MOPT, 2016).

Las vías rurales constan de:

  • Espaldón. Área a ambos lados de la calzada, que permite atender emergencias de tránsito y para el tránsito de peatones cuando no hay acera disponible.
  • Calzada. Superficie de la vía sobre la que transitan los vehículos y que puede estar compuesta por uno o varios carriles.
  • Cuneta. Zanja de gran tamaño para el desagüe de las aguas de lluvia o pluviales (MOPT, 2016).

Asimismo, cabe resaltar que Costa Rica cuenta con una particular belleza escénica que nos permite admirar el país mientras nos transportamos, principalmente fuera de la GAM. Además, es importante reflexionar sobre el uso adecuado del sistema vial, para lo cual, tomaremos un momento a continuación.


3.3.2.1. Belleza escénica y el sistema vial costarricense

Según Briseño y Hernández (2012, p.19) “[…] la belleza escénica o paisaje son un conjunto de elementos naturales que las personas definimos de forma subjetiva como relevantes […]”; es decir que se trata de una valoración subjetiva, una opinión. Una de las principales características que posee nuestro país es la diversidad y abundancia de flora y fauna. A lo largo del territorio, se hace presente un paisaje que complementa la acción diaria del ser humano con la riqueza natural propia del bosque tropical.

Una de las características del nuestro sistema vial es que se ha desarrollado en medio de esta exuberancia, haciendo carreteras en medio de paisajes naturales: cerca de ríos, montañas, costas y cataratas que permiten valorar la importancia de la protección de estos recursos naturales.

Corresponde al Estado, según nuestra legislación, cuidar las bellezas naturales de nuestro territorio, lo que implica regular y vigilar que la misma acción de los seres humanos no dañe estos paisajes, las especies animales que allí habitan, así como la contaminación de diversos tipos. La importancia de la belleza escénica consiste en que provee a la sociedad espacios para el disfrute, la distracción, generan un valor económico y turístico, lo mismo que favorecer la conciencia por el cuido de estos recursos.


3.3.2.2. Importancia y uso adecuado del sistema vial

Nuestro sistema vial es fundamental porque permite la comunicación de personas y mercancías a lo largo y ancho del territorio nacional. Permite la movilidad y con ello la expansión de los habitantes. Las actividades económicas como el comercio nacional o internacional, el turismo, y el traslado de los trabajadores y de mercancías son posibles gracias al sistema vial.

Una de sus características es la gran extensión que permite conectar todo el país mediante carreteras, calles y caminos. Nuestra sociedad lo utiliza de forma permanente, por lo que es necesario establecer la mejor forma de aprovechamiento de este importante medio. El correcto mantenimiento por parte del Estado, así como la prudencia de los usuarios es necesaria; sin embargo, en ambos casos fallamos de forma considerable.

La acción comunal, por medio de gobiernos locales, es una alternativa para que las comunidades se apropien de las aceras, espacios verdes y actividades recreativas. Esto permitiría una mejor relación entre las personas y la red vial como un verdadero espacio de convivencia.

Los accidentes de tránsito son acciones culposas; o sea que ocurren sin intención; son cometidas por los conductores, los pasajeros o los peatones, al transitar por las vías públicas. El accidente provoca lesiones o muerte de personas, al igual que daños materiales. Desde el punto de vista legal, los accidentes de tránsito ocurren por la infracción, justamente, de la ley de tránsito (Asamblea Legislativa, 2012).

A criterio de Jiménez Rojas (2010) “los accidentes de tránsito deben analizarse como un problema social, tecnológico, cultural, económico y ambiental de alta complejidad”. De igual forma sus consecuencias son multifactoriales, por lo que se convierten en un problema de salud pública, que pueden provocar daños físicos, emocionales, mentales, económicos y sociales que afecta a las familias, la comunidad, al país y a la sociedad en general.

Para ello, Jiménez Rojas (2010) se basa en la Trilogía Vial, una forma de analizar la seguridad vial desde tres enfoques: a) el factor humano, b) el factor entorno y la vía y c) el factor vehículo. Cuando estos factores se presentan o se combinan, ocurren los percances (Cuadro 2.1).

2.1. Resumen de principales causas de accidentes de tránsito desde el enfoque de Jiménez Rojas (2010)

Factor humano Factor entorno y la vía Factor vehículo
Consumo de alcohol Irregularidades en la superficie de ruedo Necesidad de mantenimiento y revisión a diario
Exceso de velocidad Asfalto sin adecuada rugosidad
Conducción temeraria Existencia de huecos
Irrespeto a las leyes y al señalamiento Mala o nula iluminación
Problemas mentales como: Exhibicionismo, temeridad, negligencia, cólera, distracciones (escuchar radio, hablar por celular, entre otros), la ligereza, la vanidad, la susceptibilidad, la agresividad Condiciones climáticas Obstáculos u obstrucciones en la vía Dimensiones inadecuadas de carriles Falta de espaldones o insuficientes Pendientes y peraltes mal construidos o en mal estado

Fuente: Jiménez Rojas (2010, p. 82).


Es posible agregar una causa adicional de tipo cultural que es analizada por la Organización Panamericana de la Salud (OPS, 2019); se trata de la forma en que nuestra sociedad construye la masculinidad. Es decir, la forma en que educamos a nuestros hijos la idea de ser “hombres”.

El rol que las personas desempeñamos en la sociedad se aprende en casa, en los centros de enseñanza, en los medios de comunicación (películas, publicidad, etc.), en el arte o en el trabajo, por ejemplo; dicho de otro modo, en todos los espacios de la sociedad. En el caso concreto de los hombres, algunos sectores de la sociedad consideran algunas actitudes como propias de este género: la violencia, el consumo de licor, la velocidad, la agresividad, el irrespeto a la ley o la rebeldía, entre otras.

Al ser las vías públicas un espacio de convivencia y encuentro, estas prácticas machistas se reproducen de igual forma como lo harían en cualquier otro espacio.

Si analizamos los datos de muertes en carretera de los últimos ocho años, con muy pocas variaciones, de cada cien personas que mueren 83 son hombres y 17, mujeres (Figura 2.6.).

Esta cifra no contempla quién manejaba, de manera que puede ser que algunas de las mujeres indicadas no hayan estado al volante, sino que se tratara de pasajeras.

datos de muertes en carretera de los últimos ocho años, con muy pocas variaciones, de cada cien personas que mueren 83 son hombres y 17, mujeres. 2012-1019

Se podría pensar que es porque hay más hombres que mujeres manejando. Sin embargo, si observamos los datos de cantidad de licencias emitidas hasta el 2020, en nuestro país, 30% de las licencias corresponden a mujeres y el restante 70% a varones. De manera que podemos afirmar, de cada 100 licencias, 30 son de sexo femenino; pero de cada 100 muertes en carretera 17 son para ellas.

A partir de estos datos, podemos afirmar que las muertes en carretera son, mayormente, hombres. Los varones muestran una menor esperanza de vida que las mujeres, lo cual se encuentra asociado a prácticas culturales: el hombre realiza actividades más violentas y con consecuencias directas en su contra.

Algunas de estas actitudes culturales, según Valenzuela Mayorga y Silva Jiménez (2020) son:


  • Autosuficiencia en los problemas.
  • Ser fuerte, ante todo.
  • Competitividad y liderazgo.
  • Roles de género rígido.
  • Heterosexualidad y homofobia.
  • Hipersexualidad.
  • Agresión y control sobre las decisiones.
  • Ser proveedor del hogar (p.3).

Adicionalmente, por lo mismo, los hombres son más vulnerables al consumo del licor y diversas drogas de tipo legal e ilegal.

La existencia y combinación de este tipo prácticas culturales acarrean resultados lamentables cuando se traducen en muertes en carretera, violencia interpersonal o familiar, descuido en la prevención de enfermedades, entre otras razones.

Con respecto a las consecuencias de los accidentes de tránsito, es posible pensar en la muerte como una de las más trágicas; no obstante, las consecuencias inciden de modo distinto a diferentes actores. Veamos algunas presentadas por Jiménez Rojas (2010):


  • La cantidad de muertes y afectación económica directa para los familiares que dependen de este ingreso.
  • Cantidad de traumatismos en los trabajadores afecta el mundo laboral, las posibilidades económicas de quienes dependen económicamente de estos ingresos.
  • Los países más pobres a nivel mundial son los que más sufren accidentes y, por tanto, son los que más deben hacer frente a estos gastos, que pueden elevarse hasta 1% del PIB.
  • El Estado debe invertir en atención hospitalaria.
  • Daños psicológicos y sociales en quienes sufren un accidente y sus familiares.

Las vías públicas son espacios de convivencia y, como tales, debemos seguir las normas básicas que gracias a su cumplimiento nos garanticen el pleno disfrute y sobre todo la seguridad necesaria.

Una recomendación necesaria es la puesta en práctica de valores que faciliten esta convivencia: el respeto, el respeto a la vida propia y a la de los demás, la tolerancia, la cortesía, la colaboración y la igualdad, entre otros.

A continuación, las principales conductas por seguir (COSEVI, 2020):

Peatones:

  • Utilización de puentes peatonales cuando estos se encuentran disponibles.
  • Utilizar siempre la acera para caminar, cuando exista.
  • Cruzar en zonas de visibilidad.
  • Ver a ambos lados antes de cruzar la calle.
  • Utilizar ropa reflectiva.
  • En zonas peatonales esperar la luz verde el semáforo peatonal.
  • Si no existiera semáforo peatonal, se deberá cruzar en las esquinas.

Conductores:

  • Asegurarse de que los dispositivos de seguridad para niños estén bien colocados.
  • Manejar de forma preventiva.
  • Llevar siempre el cinturón puesto.
  • Mantenga su vehículo en buen estado y haga las revisiones periódicas.
  • Respetar siempre todas las normas y reglas.

Pasajeros:

  • Esperar a que el vehículo se haya detenido completamente para poder bajar.
  • Utilizar el cinturón de seguridad.
  • Nunca cruzar por el frente del vehículo en el cual se viene.
  • Nunca distraer al conductor.
  • Si se va en moto, siempre deberá utilizarse el casco de seguridad.

Ciclistas:

  • Utilizar siempre el casco de seguridad.
  • Utilizar ropa reflectiva.
  • Varias bicicletas deben circular en fila india.
  • Respetar a los peatones.
  • Revisar el correcto funcionamiento de la bicicleta.



Estas recomendaciones son de gran importancia porque en su correcta práctica se salvan vidas. En muchos casos, podríamos pensar que son evidentes y fáciles de cumplir; sin embargo, la cantidad de muertes y sus causas indican que las personas prefieren obviar su acatamiento.

En nuestra vida cotidiana, somos peatones, ciclistas, conductores o pasajeros; y en cualquiera de estos casos debemos tomar decisiones y actuar sobre estas recomendaciones. Sabemos, por ejemplo, sobre la cantidad de accidentes diarios a causa de conductores que manejan ebrios y debemos preguntarnos si somos capaces de no subir al auto de un familiar o amigo si sabemos que ingirió licor, o si estamos dispuestos a cruzar un puente peatonal, aunque demore más tiempo, que arriesgarse a cruzar una autopista. Muchas personas han muerto por no abrocharse el cintu- rón, porque iban a hacer un recorrido cercano o no se pusieron el casco porque a su lugar de residencia no llegan oficiales de tránsito.

Desde Educación Cívica, buscamos reflexionar sobre la necesidad de cumplir con estas prácticas de forma responsable, con el objetivo de que, al menos, los estudiantes de esta asignatura comprendan que las vías públicas o privadas son espacios donde a diario nos jugamos la vida; y solo una cultura vial responsable nos ayudará a detener cantidad de tragedias que cada día enlutan a las familias de nuestra sociedad.

Son aquellos medios que utilizamos para el traslado de personas, a distintos luga- res, al servicio del interés colectivo, incluye todos los medios e infraestructuras implicados en el movimiento de las personas. En nuestro país, el transporte colectivo es regulado por el Estado, que define las rutas y los concesionarios (las empresas privadas que brindan el servicio).

La existencia de transporte no regulado como taxis “piratas”, Uber y Didi, entre otros, demuestra que la demanda, la calidad y el precio del servicio no se atienden por completo, así como la poca capacidad el Estado por controlar el transporte co- lectivo.

El transporte público se caracteriza por un alto protagonismo en Costa Rica. Según Sánchez Hernández (2018), “el transporte público se convierte en el principal medio y única opción para gran parte de la población del GAM de ingresos medios y bajos, cerca de un 70% de ese segmento de la población usa transporte público” (p. 3).

También representa una importancia económica a los usuarios, pues los hogares destinan en promedio 15,6% de su gasto mensual para el pago de los servicios de transporte (Sánchez Hernández, 2018).

Los medios de transporte colectivos más comunes son el autobús y el microbús. El tren de pasajeros funciona solo en algunos sectores de la GAM, aunque en la actualidad (2022) hacen planes de expansión.

El servicio de taxi es una modalidad regulada por el Estado; empero, con el paso de los años y las transformaciones sociales y económicas este servicio ha enfrentado serios retos principalmente por sus competidores directos: porteadores o seetaxis, ilegales o piratas, Uber y Didi, entre otros.

La mayoría de estos no son regulados por el Estado y, por tanto, se benefician de ello ofreciendo mejores precios. El resultado final es un conflicto social permanente, ya que los choferes terminan sufriendo la poca o nula acción del Estado por enfrentar intereses de sectores poderosos nacionales y de empresas transnacionales. También existe presencia de autos de tipo particular, bicicletas y motocicletas, entre los más comunes.

El desorden urbanístico costarricense, la concentración de las actividades económicas en la GAM, la falta de inversión en la infraestructura vial, así como la poca planificación de los gobiernos locales ha provocado un caos en el sistema vial, que exige el desplazamiento de las personas de un lugar a otro de forma ineficiente. Lo anterior ha provocado un aumento en los tiempos de viaje, que se traduce en congestión vehicular, más contaminación, estrés, violencia y accidentes de tránsito, entre otras consecuencias negativas. Por ejemplo, según Sánchez Hernández (2018), aproximadamente, 50% de la fuerza laboral reside en un cantón diferente del que labora, un reflejo de la dimensión del problema de movilidad de nuestro país.

Los medios de transporte vial requieren atención permanente, pues son espacios de convivencia, desde donde interactúan los grupos sociales y desde donde hacen parte importante de su vida cotidiana. Estos grupos son sensibles a sus necesidades, a la cantidad y calidad de tiempo que pasan allí y sobre todo a la cantidad de dinero que este servicio le implica. Por ello, es comprensible que, en muchas ocasiones, tales espacios públicos terminan siendo objeto de violencia.

Desde los gobiernos locales, se abre la posibilidad de buscar soluciones creativas a estos problemas. Una opción que ha demostrado su importancia es la resolución de conflictos, una metodología que busca, a partir de mecanismos como la mediación, la negociación o el arbitraje, llegar a consensos en conflictos. De igual forma, motivar la creación de espacios de arte y ocio desde las municipalidades permite consolidar las relaciones sociales de quienes ya deben compartir su espacio vital diariamente.

Educación Cívica es la asignatura que nos permite, literalmente, hacer un alto en el camino y repensar aspectos que en nuestra vida cotidiana consideramos normales pero que cuando tenemos esa posibilidad de reflexionar, nos abre la posibilidad de hacer un cambio. Es importante analizar las situaciones que rodean el sistema vial costarricense, para dimensionar los factores que están provocando estos serios problemas. A partir de este ejercicio, podemos establecer propuestas ciudadanas. No podemos percibir como normal que compartir el sistema vial sea motivo de incertidumbre y angustia.

Mecanismos pacíficos para el manejo y la resolución de conflictos:

En Costa Rica, se promueven formas alternativas a las vías judiciales para la resolución de conflictos que permitan incentivar la sana convivencia y la construcción de la paz. Para estos efectos, en 1997 entró en vigor la Ley n.º 7727, sobre Resolución Alterna de Conflictos y Promoción de la Paz Social (Asamblea Legislativa 1997).

A tal fin, se ha recurrido a la metodología de resolución de conflictos que mediante vías pacíficas busca soluciones consensuadas. La aplicación de esta metodología descansa en la búsqueda de soluciones mediante la negociación, el arbitraje o la mediación (MEP, 2009, p. 89).

Para el desarrollo de esta metodología, es necesario comprender el conflicto como una oportunidad de crecimiento para el ser humano, y no como un problema que tradicionalmente relacionamos como una situación negativa y que puede terminar con el uso de violencia. Además, es necesario el desarrollo de habilidades que permitan el diálogo: la comunicación, la escucha y la empatía, entre otras (García y Chacón, 2012).

El resultado de esta ley y sus metodologías de aplicación pueden emplearse en muchos campos; por ejemplo, en las vías públicas. Estas son un espacio de encuentro de la sociedad y, por ello, es vital desarrollar mecanismos de resolución pacífica de los conflictos sucedidos, que permitan la construcción de una verdadera cultura de paz.

Un esfuerzo en este sentido se presentó en el 2015, cuando se promulgó, mediante el Decreto Ejecutivo n.º 39146 (Asamblea Legislativa, 2015), un reglamento que permite que en caso de accidentes de tipo menor (entre dos vehículos y si no existen daños o lesiones físicas), los conductores puedan mediante la negociación, establecer un rápido acuerdo sobre las responsabilidades de cada uno en el evento y las formas de solucionar el conflicto. Los resultados son positivos, pues no requiere desplazamiento de oficiales de tránsito, aparte de que se evita la congestión vehicular y todos los trámites burocráticos.

Desde nuestra asignatura, podemos sugerir propuestas de implementación que permitan crear una nueva cultura vial, a partir de la investigación social y la participación de los actores de la comunidad.


Algunas propuestas para empezar a discutir son:


  • Fomentar la reducción de velocidad como una medida de prevención. Según la OMS (2017), si todos aumentamos 1km/h l la velocidad, la cantidad de accidentes subiría 3%.
  • Motivar encuentros ciudadanos de promoción de valores y convivencia pacífica.
  • Establecer mecanismos permanentes de resolución de conflictos en las instituciones públicas, en las empresas privadas y en los centros de enseñanza.
  • Exigir que el Estado y los gobiernos locales den el mantenimiento necesario al sistema vial costarricense.
  • Motivar, con el ejemplo, el acatamiento de las normas y directrices que emanan de las leyes, especialmente la de tránsito.
  • Desde la familia, analizar la forma en que se construye la masculinidad para comprender la necesidad de replantear estas tradiciones.

Actividad autoregulada

Redacte un pequeño párrafo sobre su responsabilidad en la seguridad vial de mi país.