Pincelada histórica sobre los sistemas de referenciación y las citas
Producción académica Artículo de opinión
Históricamente, los sistemas de referenciación se han desarrollado paralelamente a las comunidades académicas y científicas, porque en estos ámbitos del conocimiento es muy importante darle crédito a quienes han tenido ideas novedosas, han hecho algún descubrimiento o, incluso, han cambiado la forma cómo se entendía la realidad, en un momento determinado.
Al referenciar se da la información específica que fue usada en los distintos trabajos de investigación, para que los lectores puedan verificarla, consultar las fuentes originales y enterarse si los investigadores están haciendo nuevas propuestas, en un área del conocimiento dada.
Prácticas de atribución, en la antigüedad
En las antiguas sociedades de Grecia y Roma, tanto los oradores como los escritores solían mencionar a sus fuentes en los discursos y textos, de manera informal. Por ejemplo, Aristóteles, reconocido por realizar una actividad filosófico intelectual de grandes dimensiones, tuvo un impacto tan importante en el desarrollo del conocimiento, que incluso en la Edad Media, cuando alguien quería aprovecharse de su verosimilitud académica, utilizaba la alocución latina “magister dixit”, que significa: el maestro lo dijo o tal como el maestro lo dijo (Martínez, 2016, p. 28).
Otro ejemplo, expuesto por Bellido (2021): “los términos auctoritas y auctor se repiten a lo largo de los trabajos retóricos de Cicerón, y muy en especial en De oratore. Sirven para destacar a las figuras históricas que han contribuido al arte de la oratoria y a la filosofía… dos razones que llevaron a Cicerón a utilizar autores del pasado: persuadir a la audiencia con su argumentación y hacer ver que él mismo era un conocedor fiable de esos personajes” (p. 5).
El gran problema, que tuvo esta costumbre de mencionar a los grandes maestros de la antigüedad, es que muchas veces se les atribuían palabras que no habían dicho. O sea, se utilizaban sus nombres como parte de argumentos ad vericundium o falacias de autoridad, “que se fundan en el prestigio y crédito de otra persona, en lugar de recurrir a hechos o razones” (Real Academia Española).
En otras palabras, se decía que un orador de gran prestigio había expresado algo, con el objetivo de que lo dicho no fuese puesto en duda, sino que se aceptara prácticamente como una verdad, lo cual no le permitía a nadie discrepar sobre lo expuesto.
La imprenta, el invento que cambió al mundo
Con la invención de la imprenta en el siglo XV, el conocimiento se masificó y los libros se hicieron más accesibles. Entonces, la forma cómo se transfería el saber cambió dramáticamente, lo que en otra época se enseñaba por medio de la tradición oral, ya fuese escuchando las disertaciones de los grandes filósofos o las historias de la abuela alrededor de una fogata, ahora se obtenía usando un objeto físico, al cual podía accederse con relativa facilidad.
Tal como lo expone la Organización Teach Democracy “Menos de 50 años después de que Gutenberg imprimiera la Biblia, surgieron más de 1000 imprentas en más de 200 ciudades y pueblos europeos. Imprimieron más de 10 millones de ejemplares de libros en latín y otras lenguas europeas. Los libros se abarataron y estuvieron disponibles para cualquiera que supiera leerlos. Los libros ya no estaban encadenados en bibliotecas” (2009).
Asimismo, de la mano con la creación del libro, se dio la profesionalización de los editores, quienes se preocuparon no solo por la legibilidad de los documentos, sino también porque fuesen portables, didácticos e inteligibles. Por lo cual, empezaron a insertar una serie de textos marginales, que podían contener indicaciones del propio editor; explicaciones específicas sobre ciertas frases, palabras, autores; recomendaciones de uso o incluso datos sobre el contexto. Fue así como nacieron las citas.
Según Xavier Tubau (2011), las citas bibliográficas:
“a lo largo de varios siglos permiten la comparación de testimonios elaborados en épocas sucesivas… y la posibilidad de observar cómo se concretan en cada caso cambios fundamentales desde un punto de vista cultural (la concepción de la enseñanza, el canon de autores filosóficos y literarios, la noción del lenguaje) y editorial (disposición de las citas según distintos sistemas de ordenación, desarrollo de mecanismos para la localización de las mismas), un conjunto de elementos que se muestra asimismo en estrecha relación con el uso para el cual hubiera sido compuesta la colección (de la enseñanza elemental del latín a la propuesta de modelos para la composición de cartas, discursos y sermones)” (p. 30).
Camino hacia la modernidad, desde la Ilustración hasta nuestros días
En el siglo XVII, el movimiento de la Ilustración impulsó una serie de cambios importantes, que transformaron la forma cómo se entendía el mundo, ya que se propuso, por primera vez, que el ser humano debía alejarse de la mitología y de las creencias religiosas, para poder acercarse a la realidad con sus propios sentidos, utilizando la observación, la experimentación y el análisis, lo que posteriormente se conocería como el método científico (Cartwright, 2024).
Tal como se recoge en el Diccionario Oxford, el método científico es: “un procedimiento que ha caracterizado a la ciencia natural desde el siglo XVII, que consiste en la observación sistemática, medición, experimentación, la formulación, análisis y modificación de las hipótesis” (2017).
A partir de este cambio radical, se da un auge en las investigaciones científicas y, también, en las publicaciones que informaban sobre sus hallazgos. The Royal Society of London (La Sociedad Real de Londres) fundada en 1652, catalogada como la agrupación científica más antigua del mundo, ha sido fundamental en cuanto al avance del conocimiento científico y su divulgación, “facilitando la interacción y la comunicación entre los diferentes científicos mediante diversas reuniones de discusión… y, además, colaborando en la difusión de avances y descubrimientos a través de prestigiosas revistas, brindando así un espacio óptimo para la divulgación y el intercambio de conocimientos” (Freire, 2024).
Philosophical Transactions, la primera revista científica del mundo de la que se tiene registro, fue fundada por The Royal Society of London en 1665 y aún hoy se encuentra activa y publicando (The Royal Society Publishing, s.f.)
A raíz de estos esfuerzos de divulgación y siguiendo la idea ilustrada de acercarse a la realidad mediante el conocimiento, es que se empiezan a implementar, aunque sea de manera inicial, los sistemas de referencia, ya que como se había mencionado anteriormente, para la comunidad científica era muy importante la verificación de los datos (idea que sigue vigente en la actualidad).
En el siglo XIX, se presume que el zoólogo estadounidense Edward Laurens Mark, profesor de anatomía en la Universidad de Hersey y director del laboratorio del zoológico de la Universidad de Harvard, fue el inventor del primer sistema de referenciación moderno, ya que, en su tesis doctoral publicada en 1880, agregó los datos de cada una de las citas incluidas en su investigación (entre paréntesis autor-fecha, acompañadas de una nota explicativa), de esta forma:
“[…] La apariencia puede deberse únicamente al reflejo del propio cuerpo. (Comp. Flemming, ’78b, pág. 310.*)
*Los números que siguen inmediatamente al nombre de un autor cumplen el doble propósito de remitir al lector a la lista (pág. 591) donde aparecen los títulos de los artículos y de informarle de inmediato de la fecha aproximada del artículo en cuestión.” (National College of Art and Design, 2025)
Aunque el Sistema Harvard se oficializó hasta mediados del siglo XX, se supone que así fue su nacimiento. Un dato interesante, Harvard sigue usando el formato autor-fecha dispuesto por Laurens. Este sistema es muy usado para referenciar trabajos académicos en áreas relacionadas con las Ciencias Sociales y las Ciencias Naturales.
Desde entonces, se han desarrollado muchos otros sistemas, que son utilizados en diversas áreas del conocimiento, como: APA (American Psychological Association, en español Sociedad de Psicología Estadounidense) empleado en Ciencias Sociales como Psicología, Antropología, Sociología y Educación; MLA (Modern Language Association, en español Sociedad de Lenguas Modernas) usado ampliamente en las áreas de Humanidades; y, Chicago (University of Chicago Press, en español Prensa de la Universidad de Chicago) utilizado en Historia, Literatura y Artes.
Referencias
Bellido, F. (14 de marzo del 2021). “Los modelos del pasado en los escritos retóricos de Cicerón: un estudio sobre su valor moral y formativo”, Revista de Filosofía Diánoia, Vol. 66, Núm. 87, pp. 3-23. <https://doi.org/10.22201/iifs.18704913e.2021.87.1808>
Cartwright, M. (2024). “Ilustración”, World History Enciclopedia [sitio web]. <https://www.worldhistory.org/trans/es/1-22613/ilustracion/>
Freire, N. (2024). “Royal Society: la sociedad científica más antigua del mundo”, National Geographic. <https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/royal-society-sociedad-cientifica-mas-antigua-mundo_21929#google_vignette>
Martínez Gutiérez, B. (2016). Apuntes de Filosofía. San José: Imprenta Nacional.
National College of Art and Design. (2025). “A Brief History of the Harvard Style”, National College of Art and Design [web site]. <https://ncad-libguides-com.translate.goog/c.php?g=688721&p=4928704&_x_tr_sl=en&_x_tr_tl=es&_x_tr_hl=es&_x_tr_pto=sge>
Oxford University Press. (2017). “Método científico”, Diccionario de Oxford. Oxford: Oxford University Press.
Real Academia Española. (2025). “Argumento”, Diccionario de la lengua española, 23.ª ed., [versión 23.8 en línea]. <https://dle.rae.es/argumento>
Teach Democracy Organization. (2009). “Gutenberg y la revolución de la imprenta en Europa”, Fundación de Derechos Constitucionales, Carta de Derechos en Acción,volumen 24, N.° 3.
The Royal Society Publishing. (s.f.). “Philosophical Transactions”, The Royal Society Publishing [web site]. <https://royalsocietypublishing.org/journal/rstl>
Tubau, X. (2011). “Libros de citas durante la Edad Media y el Renacimiento”, Boletín de la Biblioteca de Menéndez Pelayo, LXXXVII, 2011, pp. 29-39.
Cite este texto:
Maroto Alfaro S. (2025) Pincelada histórica sobre los sistemas de referenciación y las citas. Sonar Multimedia [blog]. https://multimedia.uned.ac.cr/pem/wp/sonar-multimedia/?p=790
Artículos relacionados
30 Enero, 2026
Deiver Herrera Sánchez
10 Diciembre, 2025
Rommy Cristina Ulate Paniagua