{"id":78,"date":"2024-11-14T14:27:31","date_gmt":"2024-11-14T14:27:31","guid":{"rendered":"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/?post_type=chapter&#038;p=78"},"modified":"2025-05-27T18:06:34","modified_gmt":"2025-05-27T18:06:34","slug":"yolanda-oreamuno-unger","status":"publish","type":"chapter","link":"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/chapter\/yolanda-oreamuno-unger\/","title":{"raw":"Yolanda Oreamuno Unger","rendered":"Yolanda Oreamuno Unger"},"content":{"raw":"<img class=\"size-medium wp-image-143 aligncenter\" src=\"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2025\/05\/10_circ_yolanda_oreamuno-300x298.png\" alt=\"Busto de Yolanda Oreamuno Unger\" width=\"300\" height=\"298\" \/>Escritora costarricense, naturalizada guatemalteca. Naci\u00f3 en 1916 en San Jos\u00e9. Vivi\u00f3 la mayor parte de su vida entre Guatemala y M\u00e9xico, donde muere el 9 de julio de 1956.\r\n\r\nSu vida estuvo marcada por la tragedia y la enfermedad, que inicia desde la temprana muerte de su padre Carlos Oreamuno Pacheco, cuando ella apenas cumpl\u00eda los nueve meses de vida. Tras la muerte de su padre, Yolanda, su madre Margarita Unger Salazar y su abuela materna, atraviesan una situaci\u00f3n muy precaria.\r\n\r\nPosterior a estos primeros a\u00f1os, realiza su formaci\u00f3n primaria en la Escuela Superior de Ni\u00f1as y la secundaria, en el Colegio de Se\u00f1oritas, instituci\u00f3n en la cual obtuvo el t\u00edtulo t\u00e9cnico de contadur\u00eda en 1933 y recibi\u00f3 ah\u00ed mismo los primeros reconocimientos por su escritura, cuando se le otorg\u00f3, a los 16 a\u00f1os, la menci\u00f3n de honor por el ensayo \u201cMedios que usted sugiere al colegio para librar a la mujer costarricense de la frivolidad ambiente\u201d<em>. <\/em>En este trabajo expone su car\u00e1cter disruptivo y transgresor, as\u00ed como su t\u00e9cnica narrativa.\r\n<div class=\"textbox textbox--sidebar textbox--examples\">\r\n<header class=\"textbox__header\">\r\n<p class=\"textbox__title\"><img class=\"alignnone size-medium wp-image-207\" src=\"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2024\/11\/galeriavirtual-300x300.png\" alt=\"Icono de galer\u00eda virtual\" width=\"300\" height=\"300\" \/><\/p>\r\n\r\n<\/header>\r\n<div class=\"textbox__content\">Visite la <a href=\"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/galeriadeproceres\">Galer\u00eda virtual de pr\u00f3ceres<\/a><\/div>\r\n<\/div>\r\nSu madre contrae matrimonio por segunda vez con un comerciante de ascendencia holandesa, lo cual mejor\u00f3 inmediatamente su situaci\u00f3n econ\u00f3mica; esto, junto con su gran belleza, le permite relacionarse con los c\u00edrculos art\u00edsticos del pa\u00eds, siendo modelo para los pintores Manuel de la Cruz Gonz\u00e1lez y Gonzalo Morales. Tales retratos, ser\u00e1n de gran revuelo en la peque\u00f1a San Jos\u00e9 de la d\u00e9cada de 1930 y tambi\u00e9n, gracias a ellos, se promueve su participaci\u00f3n en concursos de belleza.\r\n<blockquote>Aparte de la profunda transgresi\u00f3n cultural que supusieron, esos retratos evidencian tambi\u00e9n el importante proceso de empoderamiento que experiment\u00f3 la joven, el cual le permiti\u00f3 redefinir sus relaciones dentro de su propia familia y aprovechar la repercusi\u00f3n que tuvieron tales \u00f3leos para impulsar su candidatura en el certamen de belleza de la Cuarta Exposici\u00f3n de Artes Pl\u00e1sticas. (Molina, 2019, p. 45)<\/blockquote>\r\nAs\u00ed, en 1932, es electa reina de la Cuarta Exposici\u00f3n de Artes Pl\u00e1sticas. Este periodo de su vida estar\u00e1 marcado por su amplia participaci\u00f3n en numerosas actividades culturales, tanto p\u00fablicas como privadas, as\u00ed como en un segundo concurso de belleza, esta vez internacional, convocado por el peri\u00f3dico <em>La Tribuna. <\/em>En esta ocasi\u00f3n, pese a no ganar, s\u00ed consigui\u00f3 convertirse en una figura medi\u00e1tica en el pa\u00eds.\r\n\r\nConcluida la secundaria, se grad\u00faa en la especialidad de secretariado. Motivo por el cual pasa, de manera inmediata, a trabajar para el Ministerio de Educaci\u00f3n y, posteriormente, en la Embajada de Chile, instituci\u00f3n donde conocer\u00e1 a su primer esposo: Jorge Molina Wood, con quien se traslada a Chile, en 1936, luego de contraer nupcias.\r\n\r\nEn la ciudad de Santiago, su esposo se suicida frente a la misma Yolanda; este tr\u00e1gico hecho ser\u00e1 relatado en su novela: <em>La ruta de su evasi\u00f3n. <\/em>Su matrimonio y las condiciones de su viudez la llevar\u00e1n a desligarse, casi por completo, del ambiente josefino y costarricense.\r\n\r\nNo obstante, en 1937, se casa con el pol\u00edtico costarricense \u00d3scar Barahona Streber, con quien tendr\u00e1 a su \u00fanico hijo, Sergio Barahona Oreamuno, en 1942. Esta relaci\u00f3n fracasa, lo cual repercute en que la excluyan de la custodia de su hijo, pues incluso le proh\u00edben verlo; tal situaci\u00f3n marcar\u00e1 su vida de manera decisiva.\r\n\r\nPara estos a\u00f1os, Yolanda escribe su primera novela: <em>Por tierra firme <\/em>(1940), texto autobiogr\u00e1fico. El manuscrito original se envi\u00f3 al Concurso Latinoamericano de la Editorial Farrar &amp; Rinehart; sin embargo, esta constituye la primera de sus novelas perdidas, seg\u00fan la misma autora refiere en una entrevista para el\u00a0 \u201cRepertorio Americano\u201d. Ella, junto con Fabi\u00e1n Dobles y Jos\u00e9 Mar\u00edn Ca\u00f1as, obtienen un primer lugar compartido; por eso decide retirar su manuscrito, el cual, finalmente, pierde la editorial.\r\n<blockquote>Efectivamente, he resuelto retirar mi novela del concurso, no \u00a0crea que en mi actitud hay arrogancia ni resquemores, mucho menos desaire para los se\u00f1ores Mar\u00edn Ca\u00f1as y Dobles Rodr\u00edguez. Todo lo contrario. Simplemente quiero quedar satisfecha al poner de relieve la manera sutil\u00edsima con que el jurado \u201cle busc\u00f3 la comba al palo\u201d para dejarnos complacidos a todos los concursantes. Es una forma muy tica. Pero ocurre que desafortunadamente nunca he podido soportar las cosas, las decisiones y las actitudes que no sean absoluta y totalmente claras. Y para conseguirlo, es decir, para facilitar la labor del jurado, no vacilo en retirar mi novela con el objeto de que ellos encuentren\u00a0 menos dificultades en seleccionar una novela entre dos. (Molina, 2019a, p. 47)<\/blockquote>\r\nComo parte de los acuerdos de separaci\u00f3n de su segundo esposo, Yolanda Oreamuno se traslada a M\u00e9xico en 1944. Este \u201cexilio\u201d es obligado tambi\u00e9n por los constantes insultos que la conocida autora recib\u00eda en la capital costarricense, lugar donde, en los a\u00f1os cuarenta, la condici\u00f3n de divorciada constitu\u00eda un estigma social. Cansada y abatida por una profunda tristeza, en 1944, escribe las obras: <em>M\u00e9xico es m\u00edo<\/em>, \u201cDe su obscura familia\u201d\u00a0 y su segunda novela titulada <em>Dos tormentas y una aurora<\/em>, otro texto que pertenece a sus novelas perdidas.\r\n\r\nEn 1948, viaja de nuevo a Guatemala, en esta ocasi\u00f3n, con el objetivo de recibir el Premio Literario \u201c15 de septiembre\u201d. Justamente en este viaje decide adoptar la nacionalidad guatemalteca, en gran medida, por la dolorosa relaci\u00f3n con Costa Rica, esto la llev\u00f3 a reiterar\u00a0 que no quer\u00eda ser considerada escritora costarricense, pues en este pa\u00eds no se sent\u00eda ella.\r\n\r\nAs\u00ed lo expres\u00f3 en una carta enviada a su amigo Joaqu\u00edn Garc\u00eda Monge: \u201cDeseo que nunca se me incluya en nada que tenga que ver con Costa Rica y que mi nombre no figure en ninguna lista de escritores ticos, porque mi trabajo y yo pertenecemos a Guatemala\u201d (Oreamuno, citado por Corrales, 2015, p\u00e1rr. 32).\r\n\r\nEn ese mismo a\u00f1o, escribe <em>La ruta de su evasi\u00f3n<\/em>, esta resulta la \u00fanica novela que se conserva y que ha generado numerosos estudios, principalmente, por considerarse vanguardista gracias a las tem\u00e1ticas abordadas: angustia, muerte, sexualidad y, tambi\u00e9n, por su t\u00e9cnica narrativa, al incluir el di\u00e1logo interior y el an\u00e1lisis psicol\u00f3gico.\r\n\r\nEn 1949, enferma y su amiga Eunice Odio la traslada a un hospital en Washington, donde se quedar\u00e1 por cuatro meses. Seg\u00fan revela ella misma en las cartas que enviaba a sus amistades, sufr\u00eda tanto f\u00edsica como mentalmente, Durante este tiempo, se lleg\u00f3 a creer que morir\u00eda; sin embargo, se repondr\u00e1 para trasladarse de nuevo a M\u00e9xico. Esta \u00faltima etapa de la vida de la escritora estuvo marcada por la enfermedad hasta el momento de su prematura muerte en 1956.\r\n\r\nUna breve recopilaci\u00f3n de sus escritos incluye ensayos tales como:\r\n<ul>\r\n \t<li>\u00bfPuede la mujer tener los mismos derechos pol\u00edticos que el hombre? (1932).<\/li>\r\n \t<li>Medios que usted sugiere al colegio para librar a la mujer costarricense de la frivolidad ambiente (1933).<\/li>\r\n \t<li>El negro, sentido de la alegr\u00eda (1937).<\/li>\r\n \t<li>Mi mujer y mi monte (1938).<\/li>\r\n \t<li>El \u00faltimo Max Jim\u00e9nez ante la indiferencia nacional (1939).<\/li>\r\n \t<li>Vida y dolores de Juan Varela (1939).<\/li>\r\n \t<li>Panorama po\u00e9tico colombiano construido s\u00f3lo en recuerdo (1940).<\/li>\r\n \t<li>Protesta contra el folclore (1943).<\/li>\r\n \t<li>Max Jim\u00e9nez y los que est\u00e1n (1947).<\/li>\r\n \t<li>Esfuerzo editorial de Guatemala (1948).<\/li>\r\n \t<li>El caos gen\u00e9sico en la pintura de Abela (1950).<\/li>\r\n<\/ul>\r\nCuentos:\r\n<ul>\r\n \t<li>La lagartija de la panza blanca (1936).<\/li>\r\n \t<li>Las mareas vuelven de noche (1936).<\/li>\r\n \t<li>Don Juvencio (1936).<\/li>\r\n \t<li>Misa de ocho (1937).<\/li>\r\n \t<li>Valle alto (1946).<\/li>\r\n \t<li>Pasajeros al norte (1944).<\/li>\r\n \t<li>Juan Ferrero (Fragmento de una novela, 1944).<\/li>\r\n \t<li>La llave (1948).<\/li>\r\n \t<li>Un regalo (1948).<\/li>\r\n \t<li>Harry Campbell Pall (1949).<\/li>\r\n \t<li>De su obscura familia (1951).<\/li>\r\n<\/ul>\r\nAdem\u00e1s, otros textos se han definido como narrativa l\u00edrica, entre ellos:\r\n<ul>\r\n \t<li>El esp\u00edritu de mi tierra (1937).<\/li>\r\n \t<li>Apolog\u00eda del lim\u00f3n dulce (1944).<\/li>\r\n \t<li><em>M\u00e9xico es m\u00edo<\/em> (1945).<\/li>\r\n \t<li>Manzrur, el pez (1952).<\/li>\r\n \t<li>Scherezada, la pez (1952).<\/li>\r\n<\/ul>\r\nAlgunos escritos clasificados como apuntes o cuadros de costumbres son los siguientes:\r\n<ul>\r\n \t<li>18 de setiembre (1937).<\/li>\r\n \t<li>Vela urbana (1937).<\/li>\r\n \t<li>Pasajeros al norte (1944).<\/li>\r\n \t<li>Gentes de caf\u00e9 en el M\u00e9xico (1945).<\/li>\r\n<\/ul>\r\nNovela:\r\n<ul>\r\n \t<li><em>La ruta de su evasi\u00f3n <\/em>(1949).<\/li>\r\n<\/ul>\r\nComo se se\u00f1al\u00f3 previamente, dos de sus novelas y otros textos citados por la misma Oreamuno en sus cartas han desaparecido, tal es el caso de <em>Por tierra firme <\/em>(1936), <em>Dos tormentas y una aurora <\/em>(1944), <em>Casta sombr\u00eda <\/em>(1944), <em>De hoy en adelante <\/em>(1947) y <em>Jos\u00e9 de la Cruz recoge su muerte<\/em>.\r\n\r\nDe su extensa obra, en 1961, su amiga Lilia Ramos logra recuperar y publicar con la Editorial Costa Rica algunos escritos bajo el t\u00edtulo <em>A lo largo del corto camino<\/em>. Este libro re\u00fane ensayos, cr\u00edticas, cuentos y cuatro cap\u00edtulos de la novela <em>La Ruta de su evasi\u00f3n<\/em>; de ellos, se presenta a continuaci\u00f3n un fragmento del ensayo: <em>\u00bfPuede la mujer tener los mismos derechos pol\u00edticos que el hombre?<\/em>\r\n<blockquote>\u00a1Que no haga la mujer poses de feminista, mientras no haya conseguido la liberaci\u00f3n de su intelecto, de lo mejor de ella misma preso dentro de su propio cuerpo! Nunca hay que olvidar que la tarea se acomete por el principio. El feminismo que busca reivindicaciones \u00abpol\u00edticas\u00bb, sin haber conseguido otro \u00e9xito que el de ponernos tacones bajos y el cortarnos el pelo, ser\u00e1 por fuerza un movimiento equivocado mientras no le quite a la mujer el prejuicio de que el hombre debe mantenerla y mientras no borre de la masa cerebral femenina el \u00abmiedo de decir\u00bb, el decir mal, y la deliberada tendencia a ignorar todo lo que no sean nuestros mediocres y peque\u00f1os problemas individuales. (Gu\u00edas de Costa Rica, 2017, p\u00e1rr. 4)<\/blockquote>\r\nEstas ideas y la propia vida de la autora conllevan a realizar numerosos an\u00e1lisis de su obra como \u201cfeministas\u201d. Este an\u00e1lisis obliga a considerar el periodo hist\u00f3rico que le corresponde vivir y la herencia patriarcal de la sociedad centroamericana y mexicana, de la cual no logra desvincularse totalmente, a pesar de criticar la sublevaci\u00f3n de la mujer y su formaci\u00f3n exclusiva para ser madre y esposa.\r\n\r\nEn cambio, una lectura femenina de Yolanda Oreamuno deber\u00e1 considerar su crecimiento transgresor, al romper ella misma con los t\u00edpicos roles asignados a la mujer, para dedicarse a la escritura y confrontar a la propia sociedad costarricense.\r\n\r\nSu creaci\u00f3n literaria es en s\u00ed misma disruptiva, como parte de la llamada \u201cGeneraci\u00f3n del 40\u201d, conformada, entre otros, por Carlos Luis Fallas, Fabi\u00e1n Dobles, Eunice Odio y Rodrigo Facio, rompe con la literatura costumbrista para dar paso a un estilo caracterizado por una visi\u00f3n cr\u00edtica y realista de la sociedad. Yolanda Oreamuno, en particular, se ver\u00e1 influida por Benito P\u00e9rez Gald\u00f3s, Aldous Huxley, Eduardo Mallea y, principalmente, por Marcel Proust; influencias que determinar\u00e1n su gusto por lo psicol\u00f3gico, las pasiones humanas, as\u00ed como por romper con el tipo de narraci\u00f3n lineal. La misma Oreamuno se declara \u201charta\u201d del estilo literario que hasta entonces hab\u00eda predominado en Am\u00e9rica Latina, as\u00ed lo expone en su ensayo <em>Protesta contra el folklore<\/em>, escrito en 1943, al afirmar:\r\n<blockquote>Pero yo estimo que el cl\u00edmax de saturaci\u00f3n ha llegado y acuso a la literatura folclorista de unilateralidad. Considero que m\u00e1s folclore, visto como \u00fanica corriente art\u00edstica posible en Am\u00e9rica, significa decadentismo. Si al describir nuestros autores sienten 2 pujos redentoristas, ah\u00ed est\u00e1 la industrializaci\u00f3n que llega a pasos magnos con toda su secuela de penurias, crisis y grandiosidades; ah\u00ed est\u00e1 la cruenta adaptaci\u00f3n de nuestros pueblos mestizos, polifac\u00e9ticos y fantasiosos, a la realidad mecanizada cient\u00edfica (\u2026\u00a0) Es necesario que terminemos con esta calamidad. La consagraci\u00f3n barata del escritor folklorista, el abuso, la torpeza, la parcialidad y la mirada orientada en un solo sentido que equivalen a ceguera art\u00edstica. Creo que en adelante me negar\u00e9 a considerar poemas, cuadros y libros que insistan con semejante necedad en el tema. Har\u00e9 un postrer tercer \u00a0esfuerzo para finalizar el libro origen de estas conclusiones en la esperanza de que sea el \u00faltimo que me encuentre por lo menos en alg\u00fan tiempo, ya sea bueno como \u00e9ste, o malo como los m\u00e1s. (Oreamuno, 1943, pp. 2-3)<\/blockquote>\r\nFinalmente, muere en 1956 en M\u00e9xico. Ser\u00e1 hasta en 1961 que su cuerpo se traiga a Costa Rica y sea enterrado en el Cementerio General de San Jos\u00e9. El d\u00eda 21 de julio del 2021, la Asamblea Legislativa le otorga el t\u00edtulo de Benem\u00e9rita de la Patria seg\u00fan N.\u00ba 6389-21-22, del 21 de setiembre del 2021.\r\n<h2>Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/h2>\r\nBautista, V. (11 de noviembre de 2020). Rescatan novela de Yolanda Oreamuno. <em>Exc\u00e9lsior. <\/em><a href=\"https:\/\/www.excelsior.com.mx\/expresiones\/rescatan-novela-de-yolanda-oreamuno\/1416181\">https:\/\/www.excelsior.com.mx\/expresiones\/rescatan-novela-de-yolanda-oreamuno\/1416181<\/a>\r\n\r\nCalvo, Y. (2010). Yolanda Oreamuno: el derecho a pensar. <em>\u00cdstmica, <\/em>(13), 209-216. <a href=\"https:\/\/www.revistas.una.ac.cr\/index.php\/istmica\/article\/view\/2328\/2224\">https:\/\/www.revistas.una.ac.cr\/index.php\/istmica\/article\/view\/2328\/2224\u00a0<\/a>\r\n\r\nCorrales, A. (2015). Acercamientos a la vida y obra de Yolanda Oreamuno Unger. <em>Car\u00e1tula. <\/em><a href=\"https:\/\/www.caratula.net\/67-acercamientos-a-la-vida-y-obra-de-yolanda-oreamuno-unger\/\">https:\/\/www.caratula.net\/67-acercamientos-a-la-vida-y-obra-de-yolanda-oreamuno-unger\/ \u00a0<\/a>\r\n\r\nGu\u00edas de Costa Rica. (27 de junio de 2017). Yolanda Oreamuno. <a href=\"https:\/\/guiascostarica.info\/personajes\/yolanda-oreamuno\/\">https:\/\/guiascostarica.info\/personajes\/yolanda-oreamuno\/<\/a>\r\n\r\nMolina, I. (2019a). <em>Yolanda Oreamuno, una contribuci\u00f3n fotogr\u00e1fica y documental (1931-1956). <\/em>Universidad de Costa Rica, Vicerrector\u00eda de Investigaci\u00f3n, Centro de Investigaciones Hist\u00f3ricas de Am\u00e9rica Central. <a href=\"https:\/\/cihac.fcs.ucr.ac.cr\/wp-content\/uploads\/Molina_Ivan_Bicentenario_No_11.pdf\">https:\/\/cihac.fcs.ucr.ac.cr\/wp-content\/uploads\/Molina_Ivan_Bicentenario_No_11.pdf<\/a>\r\n\r\nMolina, I. (2019b). La inserci\u00f3n de Yolanda Oreamuno en el \u201cmundo elegante\u201d costarricense (1931-1935). <em>Di\u00e1logos 20 <\/em>(2), 37-63. <a href=\"https:\/\/revistas.ucr.ac.cr\/index.php\/dialogos\/article\/view\/37016\/38722\">https:\/\/revistas.ucr.ac.cr\/index.php\/dialogos\/article\/view\/37016\/38722<\/a>\r\n\r\nOreamuno, Y. (1943). Protesta contra el folclore. <em>Repertorio Americano<\/em>, 1-3. <a href=\"http:\/\/www.scriptorium.una.ac.cr\/index.php\/obras\">http:\/\/www.scriptorium.una.ac.cr\/index.php\/obras<\/a>\r\n\r\n&nbsp;","rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-143 aligncenter\" src=\"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2025\/05\/10_circ_yolanda_oreamuno-300x298.png\" alt=\"Busto de Yolanda Oreamuno Unger\" width=\"300\" height=\"298\" srcset=\"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2025\/05\/10_circ_yolanda_oreamuno-300x298.png 300w, https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2025\/05\/10_circ_yolanda_oreamuno-150x150.png 150w, https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2025\/05\/10_circ_yolanda_oreamuno-65x65.png 65w, https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2025\/05\/10_circ_yolanda_oreamuno-225x224.png 225w, https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2025\/05\/10_circ_yolanda_oreamuno-350x348.png 350w, https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2025\/05\/10_circ_yolanda_oreamuno.png 500w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>Escritora costarricense, naturalizada guatemalteca. Naci\u00f3 en 1916 en San Jos\u00e9. Vivi\u00f3 la mayor parte de su vida entre Guatemala y M\u00e9xico, donde muere el 9 de julio de 1956.<\/p>\n<p>Su vida estuvo marcada por la tragedia y la enfermedad, que inicia desde la temprana muerte de su padre Carlos Oreamuno Pacheco, cuando ella apenas cumpl\u00eda los nueve meses de vida. Tras la muerte de su padre, Yolanda, su madre Margarita Unger Salazar y su abuela materna, atraviesan una situaci\u00f3n muy precaria.<\/p>\n<p>Posterior a estos primeros a\u00f1os, realiza su formaci\u00f3n primaria en la Escuela Superior de Ni\u00f1as y la secundaria, en el Colegio de Se\u00f1oritas, instituci\u00f3n en la cual obtuvo el t\u00edtulo t\u00e9cnico de contadur\u00eda en 1933 y recibi\u00f3 ah\u00ed mismo los primeros reconocimientos por su escritura, cuando se le otorg\u00f3, a los 16 a\u00f1os, la menci\u00f3n de honor por el ensayo \u201cMedios que usted sugiere al colegio para librar a la mujer costarricense de la frivolidad ambiente\u201d<em>. <\/em>En este trabajo expone su car\u00e1cter disruptivo y transgresor, as\u00ed como su t\u00e9cnica narrativa.<\/p>\n<div class=\"textbox textbox--sidebar textbox--examples\">\n<header class=\"textbox__header\">\n<p class=\"textbox__title\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-207\" src=\"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2024\/11\/galeriavirtual-300x300.png\" alt=\"Icono de galer\u00eda virtual\" width=\"300\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2024\/11\/galeriavirtual-300x300.png 300w, https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2024\/11\/galeriavirtual-150x150.png 150w, https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2024\/11\/galeriavirtual-65x65.png 65w, https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2024\/11\/galeriavirtual-225x225.png 225w, https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2024\/11\/galeriavirtual-350x350.png 350w, https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2024\/11\/galeriavirtual.png 492w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<\/header>\n<div class=\"textbox__content\">Visite la <a href=\"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/galeriadeproceres\">Galer\u00eda virtual de pr\u00f3ceres<\/a><\/div>\n<\/div>\n<p>Su madre contrae matrimonio por segunda vez con un comerciante de ascendencia holandesa, lo cual mejor\u00f3 inmediatamente su situaci\u00f3n econ\u00f3mica; esto, junto con su gran belleza, le permite relacionarse con los c\u00edrculos art\u00edsticos del pa\u00eds, siendo modelo para los pintores Manuel de la Cruz Gonz\u00e1lez y Gonzalo Morales. Tales retratos, ser\u00e1n de gran revuelo en la peque\u00f1a San Jos\u00e9 de la d\u00e9cada de 1930 y tambi\u00e9n, gracias a ellos, se promueve su participaci\u00f3n en concursos de belleza.<\/p>\n<blockquote><p>Aparte de la profunda transgresi\u00f3n cultural que supusieron, esos retratos evidencian tambi\u00e9n el importante proceso de empoderamiento que experiment\u00f3 la joven, el cual le permiti\u00f3 redefinir sus relaciones dentro de su propia familia y aprovechar la repercusi\u00f3n que tuvieron tales \u00f3leos para impulsar su candidatura en el certamen de belleza de la Cuarta Exposici\u00f3n de Artes Pl\u00e1sticas. (Molina, 2019, p. 45)<\/p><\/blockquote>\n<p>As\u00ed, en 1932, es electa reina de la Cuarta Exposici\u00f3n de Artes Pl\u00e1sticas. Este periodo de su vida estar\u00e1 marcado por su amplia participaci\u00f3n en numerosas actividades culturales, tanto p\u00fablicas como privadas, as\u00ed como en un segundo concurso de belleza, esta vez internacional, convocado por el peri\u00f3dico <em>La Tribuna. <\/em>En esta ocasi\u00f3n, pese a no ganar, s\u00ed consigui\u00f3 convertirse en una figura medi\u00e1tica en el pa\u00eds.<\/p>\n<p>Concluida la secundaria, se grad\u00faa en la especialidad de secretariado. Motivo por el cual pasa, de manera inmediata, a trabajar para el Ministerio de Educaci\u00f3n y, posteriormente, en la Embajada de Chile, instituci\u00f3n donde conocer\u00e1 a su primer esposo: Jorge Molina Wood, con quien se traslada a Chile, en 1936, luego de contraer nupcias.<\/p>\n<p>En la ciudad de Santiago, su esposo se suicida frente a la misma Yolanda; este tr\u00e1gico hecho ser\u00e1 relatado en su novela: <em>La ruta de su evasi\u00f3n. <\/em>Su matrimonio y las condiciones de su viudez la llevar\u00e1n a desligarse, casi por completo, del ambiente josefino y costarricense.<\/p>\n<p>No obstante, en 1937, se casa con el pol\u00edtico costarricense \u00d3scar Barahona Streber, con quien tendr\u00e1 a su \u00fanico hijo, Sergio Barahona Oreamuno, en 1942. Esta relaci\u00f3n fracasa, lo cual repercute en que la excluyan de la custodia de su hijo, pues incluso le proh\u00edben verlo; tal situaci\u00f3n marcar\u00e1 su vida de manera decisiva.<\/p>\n<p>Para estos a\u00f1os, Yolanda escribe su primera novela: <em>Por tierra firme <\/em>(1940), texto autobiogr\u00e1fico. El manuscrito original se envi\u00f3 al Concurso Latinoamericano de la Editorial Farrar &amp; Rinehart; sin embargo, esta constituye la primera de sus novelas perdidas, seg\u00fan la misma autora refiere en una entrevista para el\u00a0 \u201cRepertorio Americano\u201d. Ella, junto con Fabi\u00e1n Dobles y Jos\u00e9 Mar\u00edn Ca\u00f1as, obtienen un primer lugar compartido; por eso decide retirar su manuscrito, el cual, finalmente, pierde la editorial.<\/p>\n<blockquote><p>Efectivamente, he resuelto retirar mi novela del concurso, no \u00a0crea que en mi actitud hay arrogancia ni resquemores, mucho menos desaire para los se\u00f1ores Mar\u00edn Ca\u00f1as y Dobles Rodr\u00edguez. Todo lo contrario. Simplemente quiero quedar satisfecha al poner de relieve la manera sutil\u00edsima con que el jurado \u201cle busc\u00f3 la comba al palo\u201d para dejarnos complacidos a todos los concursantes. Es una forma muy tica. Pero ocurre que desafortunadamente nunca he podido soportar las cosas, las decisiones y las actitudes que no sean absoluta y totalmente claras. Y para conseguirlo, es decir, para facilitar la labor del jurado, no vacilo en retirar mi novela con el objeto de que ellos encuentren\u00a0 menos dificultades en seleccionar una novela entre dos. (Molina, 2019a, p. 47)<\/p><\/blockquote>\n<p>Como parte de los acuerdos de separaci\u00f3n de su segundo esposo, Yolanda Oreamuno se traslada a M\u00e9xico en 1944. Este \u201cexilio\u201d es obligado tambi\u00e9n por los constantes insultos que la conocida autora recib\u00eda en la capital costarricense, lugar donde, en los a\u00f1os cuarenta, la condici\u00f3n de divorciada constitu\u00eda un estigma social. Cansada y abatida por una profunda tristeza, en 1944, escribe las obras: <em>M\u00e9xico es m\u00edo<\/em>, \u201cDe su obscura familia\u201d\u00a0 y su segunda novela titulada <em>Dos tormentas y una aurora<\/em>, otro texto que pertenece a sus novelas perdidas.<\/p>\n<p>En 1948, viaja de nuevo a Guatemala, en esta ocasi\u00f3n, con el objetivo de recibir el Premio Literario \u201c15 de septiembre\u201d. Justamente en este viaje decide adoptar la nacionalidad guatemalteca, en gran medida, por la dolorosa relaci\u00f3n con Costa Rica, esto la llev\u00f3 a reiterar\u00a0 que no quer\u00eda ser considerada escritora costarricense, pues en este pa\u00eds no se sent\u00eda ella.<\/p>\n<p>As\u00ed lo expres\u00f3 en una carta enviada a su amigo Joaqu\u00edn Garc\u00eda Monge: \u201cDeseo que nunca se me incluya en nada que tenga que ver con Costa Rica y que mi nombre no figure en ninguna lista de escritores ticos, porque mi trabajo y yo pertenecemos a Guatemala\u201d (Oreamuno, citado por Corrales, 2015, p\u00e1rr. 32).<\/p>\n<p>En ese mismo a\u00f1o, escribe <em>La ruta de su evasi\u00f3n<\/em>, esta resulta la \u00fanica novela que se conserva y que ha generado numerosos estudios, principalmente, por considerarse vanguardista gracias a las tem\u00e1ticas abordadas: angustia, muerte, sexualidad y, tambi\u00e9n, por su t\u00e9cnica narrativa, al incluir el di\u00e1logo interior y el an\u00e1lisis psicol\u00f3gico.<\/p>\n<p>En 1949, enferma y su amiga Eunice Odio la traslada a un hospital en Washington, donde se quedar\u00e1 por cuatro meses. Seg\u00fan revela ella misma en las cartas que enviaba a sus amistades, sufr\u00eda tanto f\u00edsica como mentalmente, Durante este tiempo, se lleg\u00f3 a creer que morir\u00eda; sin embargo, se repondr\u00e1 para trasladarse de nuevo a M\u00e9xico. Esta \u00faltima etapa de la vida de la escritora estuvo marcada por la enfermedad hasta el momento de su prematura muerte en 1956.<\/p>\n<p>Una breve recopilaci\u00f3n de sus escritos incluye ensayos tales como:<\/p>\n<ul>\n<li>\u00bfPuede la mujer tener los mismos derechos pol\u00edticos que el hombre? (1932).<\/li>\n<li>Medios que usted sugiere al colegio para librar a la mujer costarricense de la frivolidad ambiente (1933).<\/li>\n<li>El negro, sentido de la alegr\u00eda (1937).<\/li>\n<li>Mi mujer y mi monte (1938).<\/li>\n<li>El \u00faltimo Max Jim\u00e9nez ante la indiferencia nacional (1939).<\/li>\n<li>Vida y dolores de Juan Varela (1939).<\/li>\n<li>Panorama po\u00e9tico colombiano construido s\u00f3lo en recuerdo (1940).<\/li>\n<li>Protesta contra el folclore (1943).<\/li>\n<li>Max Jim\u00e9nez y los que est\u00e1n (1947).<\/li>\n<li>Esfuerzo editorial de Guatemala (1948).<\/li>\n<li>El caos gen\u00e9sico en la pintura de Abela (1950).<\/li>\n<\/ul>\n<p>Cuentos:<\/p>\n<ul>\n<li>La lagartija de la panza blanca (1936).<\/li>\n<li>Las mareas vuelven de noche (1936).<\/li>\n<li>Don Juvencio (1936).<\/li>\n<li>Misa de ocho (1937).<\/li>\n<li>Valle alto (1946).<\/li>\n<li>Pasajeros al norte (1944).<\/li>\n<li>Juan Ferrero (Fragmento de una novela, 1944).<\/li>\n<li>La llave (1948).<\/li>\n<li>Un regalo (1948).<\/li>\n<li>Harry Campbell Pall (1949).<\/li>\n<li>De su obscura familia (1951).<\/li>\n<\/ul>\n<p>Adem\u00e1s, otros textos se han definido como narrativa l\u00edrica, entre ellos:<\/p>\n<ul>\n<li>El esp\u00edritu de mi tierra (1937).<\/li>\n<li>Apolog\u00eda del lim\u00f3n dulce (1944).<\/li>\n<li><em>M\u00e9xico es m\u00edo<\/em> (1945).<\/li>\n<li>Manzrur, el pez (1952).<\/li>\n<li>Scherezada, la pez (1952).<\/li>\n<\/ul>\n<p>Algunos escritos clasificados como apuntes o cuadros de costumbres son los siguientes:<\/p>\n<ul>\n<li>18 de setiembre (1937).<\/li>\n<li>Vela urbana (1937).<\/li>\n<li>Pasajeros al norte (1944).<\/li>\n<li>Gentes de caf\u00e9 en el M\u00e9xico (1945).<\/li>\n<\/ul>\n<p>Novela:<\/p>\n<ul>\n<li><em>La ruta de su evasi\u00f3n <\/em>(1949).<\/li>\n<\/ul>\n<p>Como se se\u00f1al\u00f3 previamente, dos de sus novelas y otros textos citados por la misma Oreamuno en sus cartas han desaparecido, tal es el caso de <em>Por tierra firme <\/em>(1936), <em>Dos tormentas y una aurora <\/em>(1944), <em>Casta sombr\u00eda <\/em>(1944), <em>De hoy en adelante <\/em>(1947) y <em>Jos\u00e9 de la Cruz recoge su muerte<\/em>.<\/p>\n<p>De su extensa obra, en 1961, su amiga Lilia Ramos logra recuperar y publicar con la Editorial Costa Rica algunos escritos bajo el t\u00edtulo <em>A lo largo del corto camino<\/em>. Este libro re\u00fane ensayos, cr\u00edticas, cuentos y cuatro cap\u00edtulos de la novela <em>La Ruta de su evasi\u00f3n<\/em>; de ellos, se presenta a continuaci\u00f3n un fragmento del ensayo: <em>\u00bfPuede la mujer tener los mismos derechos pol\u00edticos que el hombre?<\/em><\/p>\n<blockquote><p>\u00a1Que no haga la mujer poses de feminista, mientras no haya conseguido la liberaci\u00f3n de su intelecto, de lo mejor de ella misma preso dentro de su propio cuerpo! Nunca hay que olvidar que la tarea se acomete por el principio. El feminismo que busca reivindicaciones \u00abpol\u00edticas\u00bb, sin haber conseguido otro \u00e9xito que el de ponernos tacones bajos y el cortarnos el pelo, ser\u00e1 por fuerza un movimiento equivocado mientras no le quite a la mujer el prejuicio de que el hombre debe mantenerla y mientras no borre de la masa cerebral femenina el \u00abmiedo de decir\u00bb, el decir mal, y la deliberada tendencia a ignorar todo lo que no sean nuestros mediocres y peque\u00f1os problemas individuales. (Gu\u00edas de Costa Rica, 2017, p\u00e1rr. 4)<\/p><\/blockquote>\n<p>Estas ideas y la propia vida de la autora conllevan a realizar numerosos an\u00e1lisis de su obra como \u201cfeministas\u201d. Este an\u00e1lisis obliga a considerar el periodo hist\u00f3rico que le corresponde vivir y la herencia patriarcal de la sociedad centroamericana y mexicana, de la cual no logra desvincularse totalmente, a pesar de criticar la sublevaci\u00f3n de la mujer y su formaci\u00f3n exclusiva para ser madre y esposa.<\/p>\n<p>En cambio, una lectura femenina de Yolanda Oreamuno deber\u00e1 considerar su crecimiento transgresor, al romper ella misma con los t\u00edpicos roles asignados a la mujer, para dedicarse a la escritura y confrontar a la propia sociedad costarricense.<\/p>\n<p>Su creaci\u00f3n literaria es en s\u00ed misma disruptiva, como parte de la llamada \u201cGeneraci\u00f3n del 40\u201d, conformada, entre otros, por Carlos Luis Fallas, Fabi\u00e1n Dobles, Eunice Odio y Rodrigo Facio, rompe con la literatura costumbrista para dar paso a un estilo caracterizado por una visi\u00f3n cr\u00edtica y realista de la sociedad. Yolanda Oreamuno, en particular, se ver\u00e1 influida por Benito P\u00e9rez Gald\u00f3s, Aldous Huxley, Eduardo Mallea y, principalmente, por Marcel Proust; influencias que determinar\u00e1n su gusto por lo psicol\u00f3gico, las pasiones humanas, as\u00ed como por romper con el tipo de narraci\u00f3n lineal. La misma Oreamuno se declara \u201charta\u201d del estilo literario que hasta entonces hab\u00eda predominado en Am\u00e9rica Latina, as\u00ed lo expone en su ensayo <em>Protesta contra el folklore<\/em>, escrito en 1943, al afirmar:<\/p>\n<blockquote><p>Pero yo estimo que el cl\u00edmax de saturaci\u00f3n ha llegado y acuso a la literatura folclorista de unilateralidad. Considero que m\u00e1s folclore, visto como \u00fanica corriente art\u00edstica posible en Am\u00e9rica, significa decadentismo. Si al describir nuestros autores sienten 2 pujos redentoristas, ah\u00ed est\u00e1 la industrializaci\u00f3n que llega a pasos magnos con toda su secuela de penurias, crisis y grandiosidades; ah\u00ed est\u00e1 la cruenta adaptaci\u00f3n de nuestros pueblos mestizos, polifac\u00e9ticos y fantasiosos, a la realidad mecanizada cient\u00edfica (\u2026\u00a0) Es necesario que terminemos con esta calamidad. La consagraci\u00f3n barata del escritor folklorista, el abuso, la torpeza, la parcialidad y la mirada orientada en un solo sentido que equivalen a ceguera art\u00edstica. Creo que en adelante me negar\u00e9 a considerar poemas, cuadros y libros que insistan con semejante necedad en el tema. Har\u00e9 un postrer tercer \u00a0esfuerzo para finalizar el libro origen de estas conclusiones en la esperanza de que sea el \u00faltimo que me encuentre por lo menos en alg\u00fan tiempo, ya sea bueno como \u00e9ste, o malo como los m\u00e1s. (Oreamuno, 1943, pp. 2-3)<\/p><\/blockquote>\n<p>Finalmente, muere en 1956 en M\u00e9xico. Ser\u00e1 hasta en 1961 que su cuerpo se traiga a Costa Rica y sea enterrado en el Cementerio General de San Jos\u00e9. El d\u00eda 21 de julio del 2021, la Asamblea Legislativa le otorga el t\u00edtulo de Benem\u00e9rita de la Patria seg\u00fan N.\u00ba 6389-21-22, del 21 de setiembre del 2021.<\/p>\n<h2>Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/h2>\n<p>Bautista, V. (11 de noviembre de 2020). Rescatan novela de Yolanda Oreamuno. <em>Exc\u00e9lsior. <\/em><a href=\"https:\/\/www.excelsior.com.mx\/expresiones\/rescatan-novela-de-yolanda-oreamuno\/1416181\">https:\/\/www.excelsior.com.mx\/expresiones\/rescatan-novela-de-yolanda-oreamuno\/1416181<\/a><\/p>\n<p>Calvo, Y. (2010). Yolanda Oreamuno: el derecho a pensar. <em>\u00cdstmica, <\/em>(13), 209-216. <a href=\"https:\/\/www.revistas.una.ac.cr\/index.php\/istmica\/article\/view\/2328\/2224\">https:\/\/www.revistas.una.ac.cr\/index.php\/istmica\/article\/view\/2328\/2224\u00a0<\/a><\/p>\n<p>Corrales, A. (2015). Acercamientos a la vida y obra de Yolanda Oreamuno Unger. <em>Car\u00e1tula. <\/em><a href=\"https:\/\/www.caratula.net\/67-acercamientos-a-la-vida-y-obra-de-yolanda-oreamuno-unger\/\">https:\/\/www.caratula.net\/67-acercamientos-a-la-vida-y-obra-de-yolanda-oreamuno-unger\/ \u00a0<\/a><\/p>\n<p>Gu\u00edas de Costa Rica. (27 de junio de 2017). Yolanda Oreamuno. <a href=\"https:\/\/guiascostarica.info\/personajes\/yolanda-oreamuno\/\">https:\/\/guiascostarica.info\/personajes\/yolanda-oreamuno\/<\/a><\/p>\n<p>Molina, I. (2019a). <em>Yolanda Oreamuno, una contribuci\u00f3n fotogr\u00e1fica y documental (1931-1956). <\/em>Universidad de Costa Rica, Vicerrector\u00eda de Investigaci\u00f3n, Centro de Investigaciones Hist\u00f3ricas de Am\u00e9rica Central. <a href=\"https:\/\/cihac.fcs.ucr.ac.cr\/wp-content\/uploads\/Molina_Ivan_Bicentenario_No_11.pdf\">https:\/\/cihac.fcs.ucr.ac.cr\/wp-content\/uploads\/Molina_Ivan_Bicentenario_No_11.pdf<\/a><\/p>\n<p>Molina, I. (2019b). La inserci\u00f3n de Yolanda Oreamuno en el \u201cmundo elegante\u201d costarricense (1931-1935). <em>Di\u00e1logos 20 <\/em>(2), 37-63. <a href=\"https:\/\/revistas.ucr.ac.cr\/index.php\/dialogos\/article\/view\/37016\/38722\">https:\/\/revistas.ucr.ac.cr\/index.php\/dialogos\/article\/view\/37016\/38722<\/a><\/p>\n<p>Oreamuno, Y. (1943). Protesta contra el folclore. <em>Repertorio Americano<\/em>, 1-3. <a href=\"http:\/\/www.scriptorium.una.ac.cr\/index.php\/obras\">http:\/\/www.scriptorium.una.ac.cr\/index.php\/obras<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"menu_order":27,"template":"","meta":{"pb_show_title":"on","pb_short_title":"","pb_subtitle":"","pb_authors":[],"pb_section_license":""},"chapter-type":[48],"contributor":[],"license":[],"class_list":["post-78","chapter","type-chapter","status-publish","hentry","chapter-type-standard"],"part":3,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/78","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters"}],"about":[{"href":"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-json\/wp\/v2\/types\/chapter"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/78\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":235,"href":"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/78\/revisions\/235"}],"part":[{"href":"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-json\/pressbooks\/v2\/parts\/3"}],"metadata":[{"href":"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/78\/metadata\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=78"}],"wp:term":[{"taxonomy":"chapter-type","embeddable":true,"href":"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapter-type?post=78"},{"taxonomy":"contributor","embeddable":true,"href":"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-json\/wp\/v2\/contributor?post=78"},{"taxonomy":"license","embeddable":true,"href":"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-json\/wp\/v2\/license?post=78"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}