{"id":64,"date":"2024-11-14T14:07:58","date_gmt":"2024-11-14T14:07:58","guid":{"rendered":"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/?post_type=chapter&#038;p=64"},"modified":"2025-05-27T18:05:47","modified_gmt":"2025-05-27T18:05:47","slug":"pio-jesus-viquez-chinchilla","status":"publish","type":"chapter","link":"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/chapter\/pio-jesus-viquez-chinchilla\/","title":{"raw":"P\u00edo Jes\u00fas V\u00edquez Chinchilla","rendered":"P\u00edo Jes\u00fas V\u00edquez Chinchilla"},"content":{"raw":"<img class=\"size-medium wp-image-139 aligncenter\" src=\"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2025\/05\/6_circ_pio_jesus-300x298.png\" alt=\"Busto de P\u00edo Jes\u00fas V\u00edquez Chinchilla\" width=\"300\" height=\"298\" \/>Periodista, pol\u00edtico, educador y poeta costarricense; naci\u00f3 en Cartago, el 11 de julio de 1848, en una humilde familia de agricultores, pese a su origen, es posible encontrar parentescos con personajes muy influyentes de la Costa Rica del siglo XX tales como los expresidentes Cleto Gonz\u00e1lez V\u00edquez y Teodoro Picado.\r\n\r\nPrecisamente, ese origen humilde es el que no ha permitido conocer los detalles de sus primeros a\u00f1os de vida y escolaridad. Se sabe, sin embargo, que ingresa al colegio fundado por el se\u00f1or Pedro Mar\u00eda Le\u00f3n P\u00e1ez y sostenido\u00a0 por la Municipalidad de Cartago y la Universidad de Santo Tom\u00e1s.\r\n\r\nSobre su estad\u00eda en esta instituci\u00f3n y c\u00f3mo sus mentores propiciaron un bagaje cultural m\u00e1s amplio en la vida y el car\u00e1cter de P\u00edo V\u00edquez, Molina (1982) relata:\r\n<blockquote>Su instrucci\u00f3n comenz\u00f3 a ser m\u00e1s s\u00f3lida, lo que luego le permiti\u00f3 desenvolverse y actuar con mayor propiedad. Y aqu\u00ed, en este colegio, aunque su formaci\u00f3n cultural fue incipiente, es muy posible que los profesores Francisco Mar\u00eda Ulloa y Pedro Le\u00f3n P\u00e1ez se\u00a0 preocupar\u00e1n m\u00e1s que nada por desentra\u00f1ar su temperamento estudioso. (p. 20)<\/blockquote>\r\nA los 15 a\u00f1os, se vio obligado a abandonar el colegio, debido a las precariedades econ\u00f3micas de su familia, aun as\u00ed, ingresa a la Escuela Normal. En esta instituci\u00f3n, si bien los registros acreditan que estudi\u00f3 entre 1869 y 1870, no existen evidencias de que se graduara como maestro.\r\n\r\nSin importar este detalle, el cabildo de la Villa de Desamparados lo contrata como maestro, prolongando su estad\u00eda hasta 1873, a\u00f1o en el que se traslada a San Jos\u00e9 como docente y, m\u00e1s tarde, como director de la Escuela de Varones del Norte.\r\n\r\nYa radicado en San Jos\u00e9, inicia sus estudios en la Universidad de Santo Tom\u00e1s, donde profundizar\u00e1 en las ideas liberales, en particular, por el roce acad\u00e9mico con el maestro Antonio Zambrana, con quien \u201cempieza a establecer contactos con los grupos liberales doctrinarios, con el liberalismo pol\u00edtico y no pol\u00edtico dominante en determinados sectores de las clases llamadas ilustradas y con la masoner\u00eda l\u00edder del progreso y del progresismo\u201d (Molina, 1982, p.\u00a024).\r\n\r\nLa influencia de su maestro ser\u00e1 decisiva tambi\u00e9n en su nombramiento como catedr\u00e1tico de Gram\u00e1tica Castellana en el Instituto Nacional, as\u00ed como su roce con ilustres hombres de la \u00e9poca como Jos\u00e9 Mar\u00eda Castro Madriz, Cleto Gonz\u00e1lez V\u00edquez y Ricardo Jim\u00e9nez.\r\n\r\nDe este modo, con motivo de la toma de posesi\u00f3n de la presidencia del General Tom\u00e1s Guardia en 1877, P\u00edo V\u00edquez es seleccionado para dar un discurso que le abri\u00f3 las puertas a la pol\u00edtica, convirti\u00e9ndose en subsecretario del Ministerio de Relaciones Exteriores. No obstante, renunciar\u00e1 m\u00e1s adelante a este puesto debido a sus diferencias con la dictadura militar de Guardia. Vuelve, por tanto, a la docencia y una vez m\u00e1s al Instituto Nacional, dirigido entonces por Valeriano Ferraz.\r\n\r\nLos a\u00f1os lejos de la pol\u00edtica lo acercaron a la poes\u00eda y ser\u00e1 a partir de la d\u00e9cada de 1880 cuando se aboca a la escritura. La gran mayor\u00eda de sus poemas se publicaron en el peri\u00f3dico que \u00e9l mismo fund\u00f3 en 1890, <em>El Heraldo<\/em>, y se recopilaron de forma p\u00f3stuma en 1903 en el libro titulado <em>Miscel\u00e1nea: prosa y verso<\/em>.\r\n\r\nEn 1886, al asumir la presidencia Bernardo Soto, V\u00edquez es llamado nuevamente al servicio p\u00fablico, en esta ocasi\u00f3n, como parte del cuerpo diplom\u00e1tico que acompa\u00f1a al presidente a su viaje a Nicaragua en 1887, con motivo de intentar allanar las diferencias lim\u00edtrofes entre ambos pa\u00edses.\r\n\r\nLas cr\u00f3nicas de este viaje se detallan en un libro \u00fanico en su g\u00e9nero titulado: <em>Relaci\u00f3n del viaje del se\u00f1or Presidente de Costa Rica, General don Bernardo Soto, \u00e1 la Rep\u00fablica de Nicaragua, <\/em>publicado ese mismo a\u00f1o. En criterio de Villalobos (2018), el libro trasciende a nivel literario la tarea encomendada de capitalizar los logros obtenidos durante la gira, dado que:\r\n<blockquote>El texto que produce no es en sentido estricto un informe que se centre en las actividades del mandatario y mucho menos un documento administrativo que concluya con un recuento de resultados. Esta es una relaci\u00f3n de viaje y, por lo tanto, se adscribe a los c\u00f3digos discursivos de este formato. Destaca la funci\u00f3n po\u00e9tica del lenguaje y la libertad subjetiva de un viajero que deja constancia de su impronta. Relata an\u00e9cdotas personales y aprovecha sus conocimientos sobre literatura, mitolog\u00eda e historia para ensayar reflexiones que trascienden el motivo del viaje. La circunstancia pol\u00edtica que posibilita la gira es aqu\u00ed parte de una oportunidad personal, por ello, cabe la afirmaci\u00f3n de que el mayor \u00e9nfasis es autorreferencial. (p\u00e1rr. 30)<\/blockquote>\r\nEl libro es el primero y \u00fanico en su g\u00e9nero que se edita en el siglo XIX, escrito por un costarricense, \u00a0y refleja, en gran medida, ese velo de poes\u00eda que tanto le apasionaba, as\u00ed se puede leer en un fragmento del documento en el que relata el inicio del viaje de la comitiva:\r\n<blockquote>El se\u00f1or Presidente y su comitiva de viaje caminaron \u00e1 pie hasta la estaci\u00f3n del ferrocarril, acompa\u00f1ados de numerosos amigos. (\u2026) El pito de la locomotora di\u00f3 la se\u00f1al de partida; los \u00faltimos adioses se perdieron en la distancia y en el ruido dominante del tren que echaba \u00e1 correr; desapareci\u00f3 el panorama hermoso de nuestra capital, y melanc\u00f3licas incertidumbres alertaron alg\u00fan tiempo sobre la frente de los viajeros. (V\u00edquez, 1887, p. 6)<\/blockquote>\r\nSe convierte, de este modo, el autor, el poeta, el educador, en uno de los referentes de la Generaci\u00f3n del Olimpo, defendiendo los principios liberales y a la oligarqu\u00eda cafetalera, abordando en su escritura la necesaria conformaci\u00f3n de la identidad costarricense de finales del siglo XIX, como requisito para constituir un Estado nacional homog\u00e9neo y democr\u00e1tico, sustentado en el mito del campesino d\u00f3cil, blanco, honesto y trabajador. Es considerado, tambi\u00e9n, uno de los fundadores de la literatura costarricense junto a figuras como Aquileo Echeverr\u00eda, Manuel Gonz\u00e1lez Zeled\u00f3n (Mag\u00f3n), Lis\u00edmaco Chavarr\u00eda, Roberto Brenes Mes\u00e9n, Carlos Gagini, Ricardo Fern\u00e1ndez Guardia y Manuel Arg\u00fcello Mora.\r\n<div class=\"textbox textbox--sidebar textbox--examples\">\r\n<header class=\"textbox__header\">\r\n<p class=\"textbox__title\"><img class=\"alignnone size-medium wp-image-207\" src=\"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2024\/11\/galeriavirtual-300x300.png\" alt=\"Icono de galer\u00eda virtual\" width=\"300\" height=\"300\" \/><\/p>\r\n\r\n<\/header>\r\n<div class=\"textbox__content\">Visite la <a href=\"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/galeriadeproceres\">Galer\u00eda virtual de pr\u00f3ceres<\/a><\/div>\r\n<\/div>\r\nEn esto contribuye, principalmente, su trabajo como administrador de la Imprenta Nacional, ya que fue el redactor oficial de <em>La Gaceta <\/em>de Costa Rica y escribi\u00f3 para <em>La Naci\u00f3n <\/em>(1880), <em>La nave <\/em>(1882), <em>El maestro <\/em>(1885) y <em>La Evoluci\u00f3n<\/em>. Pero ser\u00e1 su accionar desde el peri\u00f3dico <em>El Heraldo<\/em>, con el apoyo de Aquileo Echeverr\u00eda y Rub\u00e9n Dar\u00edo, con quien V\u00edquez entabla una profunda amistad, que se transformar\u00e1 en el periodista por excelencia de Costa Rica; este ser\u00e1, adem\u00e1s, su trinchera pol\u00edtica y cultural.\r\n\r\nEn <em>El<\/em> <em>Heraldo<\/em>, se abordar\u00e1 la pol\u00edtica, el anticlericalismo, el \u201corden y progreso\u201d y ser\u00e1 en donde publique la mayor parte de su obra literaria, caracterizada, seg\u00fan Rojas y Ovares (1995), por \"la asociaci\u00f3n de lo costarricense con el tr\u00f3pico, la pasividad, la naturaleza, el atraso, el pasado\" (p. 20), su obra se recopilar\u00eda y publicar\u00eda m\u00e1s adelante, en 1902, bajo el t\u00edtulo <em>Miscel\u00e1nea.<\/em>\r\n\r\nContrario a los muchos peri\u00f3dicos que surgieron en la \u00e9poca, <em>El Heraldo de Costa Rica<\/em>, como lo bautiz\u00f3 el mismo V\u00edquez en 1892,\u00a0 se publica en forma ininterrumpida por nueve a\u00f1os hasta abril de 1899, con la renuncia y posterior fallecimiento de su fundador y editor principal.\r\n\r\nParalelamente, desde 1883 y hasta su muerte, se desempe\u00f1a como profesor de Derecho P\u00fablico en la Escuela de Derecho; conocido es el car\u00e1cter poco met\u00f3dico del educador y periodista, uno de sus disc\u00edpulos relata:\r\n<blockquote>El profesor ten\u00eda los mismos defectos que el periodista, observ\u00e1vamos la misma falta de m\u00e9todo, la poca preparaci\u00f3n diaria, la inconsistencia en la asistencia sobre todo\u2026 Pero, en cambio, qu\u00e9 agradables eran \u00a0sus lecciones\u2026 Nos inculc\u00f3 el amor a la ciencia sin pretender ense\u00f1arnos todos sus secretos. Nos daba, como artista que era, la descripci\u00f3n general, vali\u00e9ndose de las perspectiva y del claro-oscuro, y nos enviaba a los libros para todo lo que fuera detalles. (Alvarado, 1904, citado por Molina, 1982, pp. 35-36)<\/blockquote>\r\nMuere en San Jos\u00e9 el 10 de mayo de 1899, de una afecci\u00f3n cardiaca, a la temprana edad de 51 a\u00f1os. En su honor, el Premio Nacional de Periodismo de Costa Rica lleva su nombre, adjudic\u00e1ndosele tambi\u00e9n el Benemeritazgo de letras patrias, seg\u00fan el Acuerdo N.\u00ba 47 del 29 de octubre de 1953.\r\n<h2>Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/h2>\r\nMolina, J. (1982). <em>P\u00edo V\u00edquez<\/em>. Editorial Universidad Estatal a Distancia.\r\n\r\nRojas, M., y Ovares, F. (1995). <em>100 a\u00f1os de literatura costarricense<\/em>. Editorial Norma.\r\n\r\nVega, P. (1996). De periodista a literato. Los escritores de peri\u00f3dicos costarricenses (1870-1890). <em>Anuario de Estudios Centroamericanos, Universidad de Costa Rica<\/em>, <em>22<\/em>(1), 149-163. <a href=\"https:\/\/dialnet.unirioja.es\/descarga\/articulo\/5075645.pdf\">https:\/\/dialnet.unirioja.es\/descarga\/articulo\/5075645.pdf<\/a>\r\n\r\nVillalobos, C. (2018). Escrituras del yo en los espacios del otro: relatos de viaje de autor\u00eda costarricense a finales del siglo XIX. <em>Revista de Filolog\u00eda y Ling\u00fc\u00edstica de la Universidad de Costa Rica, 45<\/em>(2), 139-154. <a href=\"http:\/\/portal.amelica.org\/ameli\/jatsRepo\/125\/125773017\/html\/index.html\">http:\/\/portal.amelica.org\/ameli\/jatsRepo\/125\/125773017\/html\/index.html<\/a>\r\n\r\nV\u00edquez, P. (1887). <em>Relaci\u00f3n del viaje del se\u00f1or Presidente de Costa Rica, General don Bernardo Soto, \u00e1 la Rep\u00fablica de Nicaragua<\/em>. Imprenta Nacional.\r\n\r\n&nbsp;","rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-139 aligncenter\" src=\"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2025\/05\/6_circ_pio_jesus-300x298.png\" alt=\"Busto de P\u00edo Jes\u00fas V\u00edquez Chinchilla\" width=\"300\" height=\"298\" srcset=\"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2025\/05\/6_circ_pio_jesus-300x298.png 300w, https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2025\/05\/6_circ_pio_jesus-150x150.png 150w, https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2025\/05\/6_circ_pio_jesus-65x65.png 65w, https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2025\/05\/6_circ_pio_jesus-225x224.png 225w, https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2025\/05\/6_circ_pio_jesus-350x348.png 350w, https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2025\/05\/6_circ_pio_jesus.png 500w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>Periodista, pol\u00edtico, educador y poeta costarricense; naci\u00f3 en Cartago, el 11 de julio de 1848, en una humilde familia de agricultores, pese a su origen, es posible encontrar parentescos con personajes muy influyentes de la Costa Rica del siglo XX tales como los expresidentes Cleto Gonz\u00e1lez V\u00edquez y Teodoro Picado.<\/p>\n<p>Precisamente, ese origen humilde es el que no ha permitido conocer los detalles de sus primeros a\u00f1os de vida y escolaridad. Se sabe, sin embargo, que ingresa al colegio fundado por el se\u00f1or Pedro Mar\u00eda Le\u00f3n P\u00e1ez y sostenido\u00a0 por la Municipalidad de Cartago y la Universidad de Santo Tom\u00e1s.<\/p>\n<p>Sobre su estad\u00eda en esta instituci\u00f3n y c\u00f3mo sus mentores propiciaron un bagaje cultural m\u00e1s amplio en la vida y el car\u00e1cter de P\u00edo V\u00edquez, Molina (1982) relata:<\/p>\n<blockquote><p>Su instrucci\u00f3n comenz\u00f3 a ser m\u00e1s s\u00f3lida, lo que luego le permiti\u00f3 desenvolverse y actuar con mayor propiedad. Y aqu\u00ed, en este colegio, aunque su formaci\u00f3n cultural fue incipiente, es muy posible que los profesores Francisco Mar\u00eda Ulloa y Pedro Le\u00f3n P\u00e1ez se\u00a0 preocupar\u00e1n m\u00e1s que nada por desentra\u00f1ar su temperamento estudioso. (p. 20)<\/p><\/blockquote>\n<p>A los 15 a\u00f1os, se vio obligado a abandonar el colegio, debido a las precariedades econ\u00f3micas de su familia, aun as\u00ed, ingresa a la Escuela Normal. En esta instituci\u00f3n, si bien los registros acreditan que estudi\u00f3 entre 1869 y 1870, no existen evidencias de que se graduara como maestro.<\/p>\n<p>Sin importar este detalle, el cabildo de la Villa de Desamparados lo contrata como maestro, prolongando su estad\u00eda hasta 1873, a\u00f1o en el que se traslada a San Jos\u00e9 como docente y, m\u00e1s tarde, como director de la Escuela de Varones del Norte.<\/p>\n<p>Ya radicado en San Jos\u00e9, inicia sus estudios en la Universidad de Santo Tom\u00e1s, donde profundizar\u00e1 en las ideas liberales, en particular, por el roce acad\u00e9mico con el maestro Antonio Zambrana, con quien \u201cempieza a establecer contactos con los grupos liberales doctrinarios, con el liberalismo pol\u00edtico y no pol\u00edtico dominante en determinados sectores de las clases llamadas ilustradas y con la masoner\u00eda l\u00edder del progreso y del progresismo\u201d (Molina, 1982, p.\u00a024).<\/p>\n<p>La influencia de su maestro ser\u00e1 decisiva tambi\u00e9n en su nombramiento como catedr\u00e1tico de Gram\u00e1tica Castellana en el Instituto Nacional, as\u00ed como su roce con ilustres hombres de la \u00e9poca como Jos\u00e9 Mar\u00eda Castro Madriz, Cleto Gonz\u00e1lez V\u00edquez y Ricardo Jim\u00e9nez.<\/p>\n<p>De este modo, con motivo de la toma de posesi\u00f3n de la presidencia del General Tom\u00e1s Guardia en 1877, P\u00edo V\u00edquez es seleccionado para dar un discurso que le abri\u00f3 las puertas a la pol\u00edtica, convirti\u00e9ndose en subsecretario del Ministerio de Relaciones Exteriores. No obstante, renunciar\u00e1 m\u00e1s adelante a este puesto debido a sus diferencias con la dictadura militar de Guardia. Vuelve, por tanto, a la docencia y una vez m\u00e1s al Instituto Nacional, dirigido entonces por Valeriano Ferraz.<\/p>\n<p>Los a\u00f1os lejos de la pol\u00edtica lo acercaron a la poes\u00eda y ser\u00e1 a partir de la d\u00e9cada de 1880 cuando se aboca a la escritura. La gran mayor\u00eda de sus poemas se publicaron en el peri\u00f3dico que \u00e9l mismo fund\u00f3 en 1890, <em>El Heraldo<\/em>, y se recopilaron de forma p\u00f3stuma en 1903 en el libro titulado <em>Miscel\u00e1nea: prosa y verso<\/em>.<\/p>\n<p>En 1886, al asumir la presidencia Bernardo Soto, V\u00edquez es llamado nuevamente al servicio p\u00fablico, en esta ocasi\u00f3n, como parte del cuerpo diplom\u00e1tico que acompa\u00f1a al presidente a su viaje a Nicaragua en 1887, con motivo de intentar allanar las diferencias lim\u00edtrofes entre ambos pa\u00edses.<\/p>\n<p>Las cr\u00f3nicas de este viaje se detallan en un libro \u00fanico en su g\u00e9nero titulado: <em>Relaci\u00f3n del viaje del se\u00f1or Presidente de Costa Rica, General don Bernardo Soto, \u00e1 la Rep\u00fablica de Nicaragua, <\/em>publicado ese mismo a\u00f1o. En criterio de Villalobos (2018), el libro trasciende a nivel literario la tarea encomendada de capitalizar los logros obtenidos durante la gira, dado que:<\/p>\n<blockquote><p>El texto que produce no es en sentido estricto un informe que se centre en las actividades del mandatario y mucho menos un documento administrativo que concluya con un recuento de resultados. Esta es una relaci\u00f3n de viaje y, por lo tanto, se adscribe a los c\u00f3digos discursivos de este formato. Destaca la funci\u00f3n po\u00e9tica del lenguaje y la libertad subjetiva de un viajero que deja constancia de su impronta. Relata an\u00e9cdotas personales y aprovecha sus conocimientos sobre literatura, mitolog\u00eda e historia para ensayar reflexiones que trascienden el motivo del viaje. La circunstancia pol\u00edtica que posibilita la gira es aqu\u00ed parte de una oportunidad personal, por ello, cabe la afirmaci\u00f3n de que el mayor \u00e9nfasis es autorreferencial. (p\u00e1rr. 30)<\/p><\/blockquote>\n<p>El libro es el primero y \u00fanico en su g\u00e9nero que se edita en el siglo XIX, escrito por un costarricense, \u00a0y refleja, en gran medida, ese velo de poes\u00eda que tanto le apasionaba, as\u00ed se puede leer en un fragmento del documento en el que relata el inicio del viaje de la comitiva:<\/p>\n<blockquote><p>El se\u00f1or Presidente y su comitiva de viaje caminaron \u00e1 pie hasta la estaci\u00f3n del ferrocarril, acompa\u00f1ados de numerosos amigos. (\u2026) El pito de la locomotora di\u00f3 la se\u00f1al de partida; los \u00faltimos adioses se perdieron en la distancia y en el ruido dominante del tren que echaba \u00e1 correr; desapareci\u00f3 el panorama hermoso de nuestra capital, y melanc\u00f3licas incertidumbres alertaron alg\u00fan tiempo sobre la frente de los viajeros. (V\u00edquez, 1887, p. 6)<\/p><\/blockquote>\n<p>Se convierte, de este modo, el autor, el poeta, el educador, en uno de los referentes de la Generaci\u00f3n del Olimpo, defendiendo los principios liberales y a la oligarqu\u00eda cafetalera, abordando en su escritura la necesaria conformaci\u00f3n de la identidad costarricense de finales del siglo XIX, como requisito para constituir un Estado nacional homog\u00e9neo y democr\u00e1tico, sustentado en el mito del campesino d\u00f3cil, blanco, honesto y trabajador. Es considerado, tambi\u00e9n, uno de los fundadores de la literatura costarricense junto a figuras como Aquileo Echeverr\u00eda, Manuel Gonz\u00e1lez Zeled\u00f3n (Mag\u00f3n), Lis\u00edmaco Chavarr\u00eda, Roberto Brenes Mes\u00e9n, Carlos Gagini, Ricardo Fern\u00e1ndez Guardia y Manuel Arg\u00fcello Mora.<\/p>\n<div class=\"textbox textbox--sidebar textbox--examples\">\n<header class=\"textbox__header\">\n<p class=\"textbox__title\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-207\" src=\"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2024\/11\/galeriavirtual-300x300.png\" alt=\"Icono de galer\u00eda virtual\" width=\"300\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2024\/11\/galeriavirtual-300x300.png 300w, https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2024\/11\/galeriavirtual-150x150.png 150w, https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2024\/11\/galeriavirtual-65x65.png 65w, https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2024\/11\/galeriavirtual-225x225.png 225w, https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2024\/11\/galeriavirtual-350x350.png 350w, https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2024\/11\/galeriavirtual.png 492w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<\/header>\n<div class=\"textbox__content\">Visite la <a href=\"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/galeriadeproceres\">Galer\u00eda virtual de pr\u00f3ceres<\/a><\/div>\n<\/div>\n<p>En esto contribuye, principalmente, su trabajo como administrador de la Imprenta Nacional, ya que fue el redactor oficial de <em>La Gaceta <\/em>de Costa Rica y escribi\u00f3 para <em>La Naci\u00f3n <\/em>(1880), <em>La nave <\/em>(1882), <em>El maestro <\/em>(1885) y <em>La Evoluci\u00f3n<\/em>. Pero ser\u00e1 su accionar desde el peri\u00f3dico <em>El Heraldo<\/em>, con el apoyo de Aquileo Echeverr\u00eda y Rub\u00e9n Dar\u00edo, con quien V\u00edquez entabla una profunda amistad, que se transformar\u00e1 en el periodista por excelencia de Costa Rica; este ser\u00e1, adem\u00e1s, su trinchera pol\u00edtica y cultural.<\/p>\n<p>En <em>El<\/em> <em>Heraldo<\/em>, se abordar\u00e1 la pol\u00edtica, el anticlericalismo, el \u201corden y progreso\u201d y ser\u00e1 en donde publique la mayor parte de su obra literaria, caracterizada, seg\u00fan Rojas y Ovares (1995), por &#8220;la asociaci\u00f3n de lo costarricense con el tr\u00f3pico, la pasividad, la naturaleza, el atraso, el pasado&#8221; (p. 20), su obra se recopilar\u00eda y publicar\u00eda m\u00e1s adelante, en 1902, bajo el t\u00edtulo <em>Miscel\u00e1nea.<\/em><\/p>\n<p>Contrario a los muchos peri\u00f3dicos que surgieron en la \u00e9poca, <em>El Heraldo de Costa Rica<\/em>, como lo bautiz\u00f3 el mismo V\u00edquez en 1892,\u00a0 se publica en forma ininterrumpida por nueve a\u00f1os hasta abril de 1899, con la renuncia y posterior fallecimiento de su fundador y editor principal.<\/p>\n<p>Paralelamente, desde 1883 y hasta su muerte, se desempe\u00f1a como profesor de Derecho P\u00fablico en la Escuela de Derecho; conocido es el car\u00e1cter poco met\u00f3dico del educador y periodista, uno de sus disc\u00edpulos relata:<\/p>\n<blockquote><p>El profesor ten\u00eda los mismos defectos que el periodista, observ\u00e1vamos la misma falta de m\u00e9todo, la poca preparaci\u00f3n diaria, la inconsistencia en la asistencia sobre todo\u2026 Pero, en cambio, qu\u00e9 agradables eran \u00a0sus lecciones\u2026 Nos inculc\u00f3 el amor a la ciencia sin pretender ense\u00f1arnos todos sus secretos. Nos daba, como artista que era, la descripci\u00f3n general, vali\u00e9ndose de las perspectiva y del claro-oscuro, y nos enviaba a los libros para todo lo que fuera detalles. (Alvarado, 1904, citado por Molina, 1982, pp. 35-36)<\/p><\/blockquote>\n<p>Muere en San Jos\u00e9 el 10 de mayo de 1899, de una afecci\u00f3n cardiaca, a la temprana edad de 51 a\u00f1os. En su honor, el Premio Nacional de Periodismo de Costa Rica lleva su nombre, adjudic\u00e1ndosele tambi\u00e9n el Benemeritazgo de letras patrias, seg\u00fan el Acuerdo N.\u00ba 47 del 29 de octubre de 1953.<\/p>\n<h2>Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/h2>\n<p>Molina, J. (1982). <em>P\u00edo V\u00edquez<\/em>. Editorial Universidad Estatal a Distancia.<\/p>\n<p>Rojas, M., y Ovares, F. (1995). <em>100 a\u00f1os de literatura costarricense<\/em>. Editorial Norma.<\/p>\n<p>Vega, P. (1996). De periodista a literato. Los escritores de peri\u00f3dicos costarricenses (1870-1890). <em>Anuario de Estudios Centroamericanos, Universidad de Costa Rica<\/em>, <em>22<\/em>(1), 149-163. <a href=\"https:\/\/dialnet.unirioja.es\/descarga\/articulo\/5075645.pdf\">https:\/\/dialnet.unirioja.es\/descarga\/articulo\/5075645.pdf<\/a><\/p>\n<p>Villalobos, C. (2018). Escrituras del yo en los espacios del otro: relatos de viaje de autor\u00eda costarricense a finales del siglo XIX. <em>Revista de Filolog\u00eda y Ling\u00fc\u00edstica de la Universidad de Costa Rica, 45<\/em>(2), 139-154. <a href=\"http:\/\/portal.amelica.org\/ameli\/jatsRepo\/125\/125773017\/html\/index.html\">http:\/\/portal.amelica.org\/ameli\/jatsRepo\/125\/125773017\/html\/index.html<\/a><\/p>\n<p>V\u00edquez, P. (1887). <em>Relaci\u00f3n del viaje del se\u00f1or Presidente de Costa Rica, General don Bernardo Soto, \u00e1 la Rep\u00fablica de Nicaragua<\/em>. Imprenta Nacional.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"menu_order":20,"template":"","meta":{"pb_show_title":"on","pb_short_title":"","pb_subtitle":"","pb_authors":[],"pb_section_license":""},"chapter-type":[48],"contributor":[],"license":[],"class_list":["post-64","chapter","type-chapter","status-publish","hentry","chapter-type-standard"],"part":3,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/64","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters"}],"about":[{"href":"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-json\/wp\/v2\/types\/chapter"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/64\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":228,"href":"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/64\/revisions\/228"}],"part":[{"href":"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-json\/pressbooks\/v2\/parts\/3"}],"metadata":[{"href":"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/64\/metadata\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=64"}],"wp:term":[{"taxonomy":"chapter-type","embeddable":true,"href":"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapter-type?post=64"},{"taxonomy":"contributor","embeddable":true,"href":"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-json\/wp\/v2\/contributor?post=64"},{"taxonomy":"license","embeddable":true,"href":"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-json\/wp\/v2\/license?post=64"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}