{"id":52,"date":"2024-11-13T22:30:48","date_gmt":"2024-11-13T22:30:48","guid":{"rendered":"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/?post_type=chapter&#038;p=52"},"modified":"2025-05-27T18:05:01","modified_gmt":"2025-05-27T18:05:01","slug":"aquileo-echeverria-zeledon","status":"publish","type":"chapter","link":"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/chapter\/aquileo-echeverria-zeledon\/","title":{"raw":"Aquileo Echeverr\u00eda Zeled\u00f3n","rendered":"Aquileo Echeverr\u00eda Zeled\u00f3n"},"content":{"raw":"<img class=\"size-medium wp-image-161 aligncenter\" src=\"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2025\/05\/28_circ_aquileo_Ech-300x298.png\" alt=\"Busto de Aquileo Echeverr\u00eda Zeled\u00f3n\" width=\"300\" height=\"298\" \/>Escritor, periodista y pol\u00edtico costarricense, nacido en San Jos\u00e9 el 22 de mayo de 1866. Su padre fue Aquileo Echeverr\u00eda y su madre, Trinidad Zeled\u00f3n. C\u00e9lebre por su libro <em>Concher\u00edas<\/em>; sin embargo, la vida de Aquileo resulta m\u00e1s amplia que su obra m\u00e1s reconocida y popular.\r\n\r\nMuri\u00f3 joven, pero, aun as\u00ed, pudo experimentar numerosas y valiosas oportunidades que le convirtieron en uno de los escritores m\u00e1s importantes del pa\u00eds. Tanto as\u00ed que influy\u00f3 decisivamente en toda la generaci\u00f3n que, desde una perspectiva costumbrista, dibuj\u00f3 la Costa Rica campesina de finales del siglo XIX y principios del siglo XX.\r\n\r\nApenas logr\u00f3 concluir la primaria, como \u00e9l mismo relata, \u201cApenas llegu\u00e9 a los doce dej\u00e9 los libros a un lado, as\u00ed es que yo, por fortuna, no hice ni bachillerato\u201d (Echeverr\u00eda, 1927 citado por Vargas, 2010, p. 40). Con apenas 19 a\u00f1os, se enlist\u00f3 en el ej\u00e9rcito costarricense que envi\u00f3 tropas a Nicaragua para luchar contra el presidente de Guatemala Justo Rufino Barrios, quien intentaba restablecer las Provincias Unidas de Centroam\u00e9rica. Luego de la muerte del militar guatemalteco, Echeverr\u00eda, se establece en Nicaragua, donde se desempe\u00f1ar\u00e1 como edec\u00e1n del presidente Ad\u00e1n C\u00e1rdenas del Castillo y conocer\u00e1 al poeta Rub\u00e9n Dar\u00edo, con quien establece una estrecha amistad, esto influir\u00e1 en su estilo literario y en su incorporaci\u00f3n a la corriente del modernismo. Sobre las caracter\u00edsticas de su escritura, Duverr\u00e1n (1987) se\u00f1ala:\r\n<blockquote>As\u00ed, es Echeverr\u00eda el menos modernista de los modernistas; solo conserva de las categor\u00edas de ese movimiento revolucionario la libertad de elecci\u00f3n creadora, la fuerza de expresi\u00f3n ling\u00fc\u00edstica, cierta vitalidad y fe en el hombre y en el destino del hombre americano. Esto es, un modernista en cuanto fue lo que quiso ser: no lo convencional, no lo igual espa\u00f1ol o lo afrancesado, sino lo nuevo americano, la s\u00edntesis particular. (p.\u00a010)<\/blockquote>\r\nAl regresar a Costa Rica, trabaj\u00f3 como periodista y colaborador de numerosas publicaciones como <em>La Rep\u00fablica<\/em>, <em>El comercio<\/em>, <em>Costa Rica Ilustrada<\/em>, <em>El peri\u00f3dico<\/em>, <em>El noticiero<\/em>, <em>P\u00e1ginas Ilustradas<\/em>, <em>El Sol<\/em>, <em>Pandemonium<\/em>, <em>La Revista<\/em>, <em>El Heraldo<\/em>, <em>La Patria<\/em> (del cual fue adem\u00e1s editor). Incluso en colaboraci\u00f3n con Rub\u00e9n Dar\u00edo publicar\u00e1 en el peri\u00f3dico <em>La Uni\u00f3n<\/em> de El Salvador y tambi\u00e9n en <em>Guatemala Ilustrada<\/em>.\r\n\r\nDurante el Gobierno de Bernardo Soto, para validar el tratado Ca\u00f1as-Jerez, que defini\u00f3 los l\u00edmites entre Costa Rica y Nicaragua en 1858, se recurri\u00f3 a la mediaci\u00f3n del presidente de Estado Unidos, Grover Cleveland; en esa ocasi\u00f3n, el autor de <em>Concher\u00edas<\/em> se desempe\u00f1a como agregado en la Embajada de Costa Rica en Washington, por ello participa en el laudo arbitral emitido por el presidente, el cual consolid\u00f3 la posesi\u00f3n de Guanacaste y los l\u00edmites de Costa Rica con Nicaragua.\r\n<div class=\"textbox textbox--sidebar textbox--examples\">\r\n<header class=\"textbox__header\">\r\n<p class=\"textbox__title\"><img class=\"alignnone size-medium wp-image-207\" src=\"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2024\/11\/galeriavirtual-300x300.png\" alt=\"Icono de galer\u00eda virtual\" width=\"300\" height=\"300\" \/><\/p>\r\n\r\n<\/header>\r\n<div class=\"textbox__content\">Visite la <a href=\"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/galeriadeproceres\">Galer\u00eda virtual de pr\u00f3ceres<\/a><\/div>\r\n<\/div>\r\nEn su regreso al pa\u00eds en 1893, contin\u00faa colaborando con peri\u00f3dicos y revistas a donde env\u00eda sus relatos, cr\u00f3nicas y reportajes. En este periodo, tambi\u00e9n lo nombran director de la Biblioteca de Heredia, por lo que, con sus pocos ahorros, se traslada a esta provincia junto con su esposa Mar\u00eda Dolores Flores Zamora, con quien se cas\u00f3 en 1885. En Heredia, logr\u00f3 abrir una pulper\u00eda, que si bien no le represent\u00f3 el \u00e9xito econ\u00f3mico, se convirti\u00f3 en fuente de relatos e historias para sus propias publicaciones. Se detalla, a continuaci\u00f3n, la obra de Aquileo Echeverr\u00eda:\r\n<ul>\r\n \t<li>\u201cAcuarelas\u201d (1891).<\/li>\r\n \t<li>\u201cMarta\u201d (1892).<\/li>\r\n \t<li>\u201cEl cors\u00e9 de la cenicienta\u201d (1892).<\/li>\r\n \t<li>\u201cFrufr\u00fa\u201d (1894).<\/li>\r\n \t<li>\u201cRomances\u201d (1903).<\/li>\r\n \t<li>\u201cConcher\u00edas\u201d (1905).<\/li>\r\n<\/ul>\r\nSe convierte con su obra en el creador de la concher\u00eda, g\u00e9nero caracterizado por retratar al \u201cconcho\u201d o campesinado costarricense. Sobre su obra m\u00e1s conocida y \u00fanica publicada fuera de las fronteras nacionales, Duverr\u00e1n (1987) explica:\r\n<blockquote>Es un libro \u00fanico en la literatura de Costa Rica, y tal vez en la hispanoamericana: su originalidad no est\u00e1 dada por el uso del romance ni por la utilizaci\u00f3n de la lengua dialectal. Es m\u00e1s importante la convenci\u00f3n de hacer hablar a campesinos y personajes populares en un lenguaje que es s\u00edntesis de su habla, concentraci\u00f3n de los dones posibles de esa lengua, m\u00e1s el \u00e1mbito de un humor y una fisga penetrantes que estructuran la realidad y le dan marco al discurso. Y todo ello para expresar una forma de ser y de ver la vida, en relaci\u00f3n con esos habitantes y sus provincias. (p. 11)<\/blockquote>\r\nTambi\u00e9n, en la provincia de Heredia, adquiere una finca cafetalera llamada \u201cLa Pitahaya\u201d; sin embargo, en 1908, padece una grave enfermedad y, con la ayuda del Congreso, se traslada a Par\u00eds y luego a Barcelona con el fin de recibir tratamiento en la Casa de Salud de Barcelona. En esta ciudad, muere el 11 de marzo de 1909 a la temprana edad de 43 a\u00f1os. Sus restos se repatriaron el 19 de marzo de 1915, gracias al esfuerzo de algunos pobladores de Heredia.\r\n\r\nDe \u00e9l, su amigo Rub\u00e9n Dar\u00edo escribir\u00e1: \u201cCosta Rica tiene un poeta, es verdad, otros poetas, pero su poeta, el poeta nacional, el poeta familiar se llama Aquileo J. Echeverr\u00eda\u201d (Echeverr\u00eda, 2006).\r\n\r\nAdem\u00e1s, lo designaron Benem\u00e9rito de las Lenguas Patrias el 19 de octubre de 1953, seg\u00fan Acuerdo N.\u00ba 47; m\u00e1s tarde, en 1961, el Ministerio de Cultura Juventud y Deportes crea el Premio Nacional Aquileo J. Echeverr\u00eda a la producci\u00f3n literaria en el pa\u00eds. Sobre su legado y amor por Costa Rica, Porras (2016) describe lo siguiente: \u201cAquileo Echeverr\u00eda era un gran enamorado de su tierra, de la que no le gustaba separarse por periodos prolongados (...)\u00a0 Aquileo escribi\u00f3 sobre los ticos y para los ticos y, por ello, sus versos quedaron atrapados exclusivamente en su pa\u00eds\u201d (p\u00e1rr. 4).\r\n<h2>Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/h2>\r\nDuverr\u00e1n, C. (1987). El garbo del desgaire: las concher\u00edas, de Aquileo Echeverr\u00eda. <em>Revista Iberoamericana, 53<\/em>( 1 3 8 - 1 3 9 ) , 1 0 - 2 6 . <a href=\"https:\/\/revista-iberoamericana.pitt.edu\/ojs\/index.php\/Iberoamericana\/article\/download\/4313\/4481\">https:\/\/revista-iberoamericana.pitt.edu\/ojs\/index.php\/Iberoamericana\/article\/download\/4313\/4481<\/a>\r\n\r\nEcheverr\u00eda, A. (2006). Concher\u00edas. Editorial Legado.\r\n\r\nPorras, C. (9 de marzo de 2016). Cr\u00f3nicas y cuentos m\u00edos. Aquileo Echeverr\u00eda. <em>Mis libros con notas<\/em>. <a href=\"https:\/\/mislibrosconnotas.blogspot.com\/2016\/03\/cronicas-y-cuentos-mios-aquileo.html\">https:\/\/mislibrosconnotas.blogspot.com\/2016\/03\/cronicas-y-cuentos-mios-aquileo.html<\/a>\r\n\r\nVargas, J. (2010). Aquileo y sus monedas. Aquileo J. Echeverr\u00eda 1866-1909. <em>In memoriam<\/em>. <em>Revista Herencia<\/em>, <em>23 <\/em>(1), 39-50. <a href=\"https:\/\/revistas.ucr.ac.cr\/index.php\/herencia\/article\/download\/10339\/9728\/\">https:\/\/revistas.ucr.ac.cr\/index.php\/herencia\/article\/download\/10339\/9728\/<\/a>","rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-161 aligncenter\" src=\"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2025\/05\/28_circ_aquileo_Ech-300x298.png\" alt=\"Busto de Aquileo Echeverr\u00eda Zeled\u00f3n\" width=\"300\" height=\"298\" srcset=\"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2025\/05\/28_circ_aquileo_Ech-300x298.png 300w, https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2025\/05\/28_circ_aquileo_Ech-150x150.png 150w, https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2025\/05\/28_circ_aquileo_Ech-65x65.png 65w, https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2025\/05\/28_circ_aquileo_Ech-225x224.png 225w, https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2025\/05\/28_circ_aquileo_Ech-350x348.png 350w, https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2025\/05\/28_circ_aquileo_Ech.png 500w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>Escritor, periodista y pol\u00edtico costarricense, nacido en San Jos\u00e9 el 22 de mayo de 1866. Su padre fue Aquileo Echeverr\u00eda y su madre, Trinidad Zeled\u00f3n. C\u00e9lebre por su libro <em>Concher\u00edas<\/em>; sin embargo, la vida de Aquileo resulta m\u00e1s amplia que su obra m\u00e1s reconocida y popular.<\/p>\n<p>Muri\u00f3 joven, pero, aun as\u00ed, pudo experimentar numerosas y valiosas oportunidades que le convirtieron en uno de los escritores m\u00e1s importantes del pa\u00eds. Tanto as\u00ed que influy\u00f3 decisivamente en toda la generaci\u00f3n que, desde una perspectiva costumbrista, dibuj\u00f3 la Costa Rica campesina de finales del siglo XIX y principios del siglo XX.<\/p>\n<p>Apenas logr\u00f3 concluir la primaria, como \u00e9l mismo relata, \u201cApenas llegu\u00e9 a los doce dej\u00e9 los libros a un lado, as\u00ed es que yo, por fortuna, no hice ni bachillerato\u201d (Echeverr\u00eda, 1927 citado por Vargas, 2010, p. 40). Con apenas 19 a\u00f1os, se enlist\u00f3 en el ej\u00e9rcito costarricense que envi\u00f3 tropas a Nicaragua para luchar contra el presidente de Guatemala Justo Rufino Barrios, quien intentaba restablecer las Provincias Unidas de Centroam\u00e9rica. Luego de la muerte del militar guatemalteco, Echeverr\u00eda, se establece en Nicaragua, donde se desempe\u00f1ar\u00e1 como edec\u00e1n del presidente Ad\u00e1n C\u00e1rdenas del Castillo y conocer\u00e1 al poeta Rub\u00e9n Dar\u00edo, con quien establece una estrecha amistad, esto influir\u00e1 en su estilo literario y en su incorporaci\u00f3n a la corriente del modernismo. Sobre las caracter\u00edsticas de su escritura, Duverr\u00e1n (1987) se\u00f1ala:<\/p>\n<blockquote><p>As\u00ed, es Echeverr\u00eda el menos modernista de los modernistas; solo conserva de las categor\u00edas de ese movimiento revolucionario la libertad de elecci\u00f3n creadora, la fuerza de expresi\u00f3n ling\u00fc\u00edstica, cierta vitalidad y fe en el hombre y en el destino del hombre americano. Esto es, un modernista en cuanto fue lo que quiso ser: no lo convencional, no lo igual espa\u00f1ol o lo afrancesado, sino lo nuevo americano, la s\u00edntesis particular. (p.\u00a010)<\/p><\/blockquote>\n<p>Al regresar a Costa Rica, trabaj\u00f3 como periodista y colaborador de numerosas publicaciones como <em>La Rep\u00fablica<\/em>, <em>El comercio<\/em>, <em>Costa Rica Ilustrada<\/em>, <em>El peri\u00f3dico<\/em>, <em>El noticiero<\/em>, <em>P\u00e1ginas Ilustradas<\/em>, <em>El Sol<\/em>, <em>Pandemonium<\/em>, <em>La Revista<\/em>, <em>El Heraldo<\/em>, <em>La Patria<\/em> (del cual fue adem\u00e1s editor). Incluso en colaboraci\u00f3n con Rub\u00e9n Dar\u00edo publicar\u00e1 en el peri\u00f3dico <em>La Uni\u00f3n<\/em> de El Salvador y tambi\u00e9n en <em>Guatemala Ilustrada<\/em>.<\/p>\n<p>Durante el Gobierno de Bernardo Soto, para validar el tratado Ca\u00f1as-Jerez, que defini\u00f3 los l\u00edmites entre Costa Rica y Nicaragua en 1858, se recurri\u00f3 a la mediaci\u00f3n del presidente de Estado Unidos, Grover Cleveland; en esa ocasi\u00f3n, el autor de <em>Concher\u00edas<\/em> se desempe\u00f1a como agregado en la Embajada de Costa Rica en Washington, por ello participa en el laudo arbitral emitido por el presidente, el cual consolid\u00f3 la posesi\u00f3n de Guanacaste y los l\u00edmites de Costa Rica con Nicaragua.<\/p>\n<div class=\"textbox textbox--sidebar textbox--examples\">\n<header class=\"textbox__header\">\n<p class=\"textbox__title\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-207\" src=\"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2024\/11\/galeriavirtual-300x300.png\" alt=\"Icono de galer\u00eda virtual\" width=\"300\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2024\/11\/galeriavirtual-300x300.png 300w, https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2024\/11\/galeriavirtual-150x150.png 150w, https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2024\/11\/galeriavirtual-65x65.png 65w, https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2024\/11\/galeriavirtual-225x225.png 225w, https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2024\/11\/galeriavirtual-350x350.png 350w, https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2024\/11\/galeriavirtual.png 492w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<\/header>\n<div class=\"textbox__content\">Visite la <a href=\"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/galeriadeproceres\">Galer\u00eda virtual de pr\u00f3ceres<\/a><\/div>\n<\/div>\n<p>En su regreso al pa\u00eds en 1893, contin\u00faa colaborando con peri\u00f3dicos y revistas a donde env\u00eda sus relatos, cr\u00f3nicas y reportajes. En este periodo, tambi\u00e9n lo nombran director de la Biblioteca de Heredia, por lo que, con sus pocos ahorros, se traslada a esta provincia junto con su esposa Mar\u00eda Dolores Flores Zamora, con quien se cas\u00f3 en 1885. En Heredia, logr\u00f3 abrir una pulper\u00eda, que si bien no le represent\u00f3 el \u00e9xito econ\u00f3mico, se convirti\u00f3 en fuente de relatos e historias para sus propias publicaciones. Se detalla, a continuaci\u00f3n, la obra de Aquileo Echeverr\u00eda:<\/p>\n<ul>\n<li>\u201cAcuarelas\u201d (1891).<\/li>\n<li>\u201cMarta\u201d (1892).<\/li>\n<li>\u201cEl cors\u00e9 de la cenicienta\u201d (1892).<\/li>\n<li>\u201cFrufr\u00fa\u201d (1894).<\/li>\n<li>\u201cRomances\u201d (1903).<\/li>\n<li>\u201cConcher\u00edas\u201d (1905).<\/li>\n<\/ul>\n<p>Se convierte con su obra en el creador de la concher\u00eda, g\u00e9nero caracterizado por retratar al \u201cconcho\u201d o campesinado costarricense. Sobre su obra m\u00e1s conocida y \u00fanica publicada fuera de las fronteras nacionales, Duverr\u00e1n (1987) explica:<\/p>\n<blockquote><p>Es un libro \u00fanico en la literatura de Costa Rica, y tal vez en la hispanoamericana: su originalidad no est\u00e1 dada por el uso del romance ni por la utilizaci\u00f3n de la lengua dialectal. Es m\u00e1s importante la convenci\u00f3n de hacer hablar a campesinos y personajes populares en un lenguaje que es s\u00edntesis de su habla, concentraci\u00f3n de los dones posibles de esa lengua, m\u00e1s el \u00e1mbito de un humor y una fisga penetrantes que estructuran la realidad y le dan marco al discurso. Y todo ello para expresar una forma de ser y de ver la vida, en relaci\u00f3n con esos habitantes y sus provincias. (p. 11)<\/p><\/blockquote>\n<p>Tambi\u00e9n, en la provincia de Heredia, adquiere una finca cafetalera llamada \u201cLa Pitahaya\u201d; sin embargo, en 1908, padece una grave enfermedad y, con la ayuda del Congreso, se traslada a Par\u00eds y luego a Barcelona con el fin de recibir tratamiento en la Casa de Salud de Barcelona. En esta ciudad, muere el 11 de marzo de 1909 a la temprana edad de 43 a\u00f1os. Sus restos se repatriaron el 19 de marzo de 1915, gracias al esfuerzo de algunos pobladores de Heredia.<\/p>\n<p>De \u00e9l, su amigo Rub\u00e9n Dar\u00edo escribir\u00e1: \u201cCosta Rica tiene un poeta, es verdad, otros poetas, pero su poeta, el poeta nacional, el poeta familiar se llama Aquileo J. Echeverr\u00eda\u201d (Echeverr\u00eda, 2006).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, lo designaron Benem\u00e9rito de las Lenguas Patrias el 19 de octubre de 1953, seg\u00fan Acuerdo N.\u00ba 47; m\u00e1s tarde, en 1961, el Ministerio de Cultura Juventud y Deportes crea el Premio Nacional Aquileo J. Echeverr\u00eda a la producci\u00f3n literaria en el pa\u00eds. Sobre su legado y amor por Costa Rica, Porras (2016) describe lo siguiente: \u201cAquileo Echeverr\u00eda era un gran enamorado de su tierra, de la que no le gustaba separarse por periodos prolongados (&#8230;)\u00a0 Aquileo escribi\u00f3 sobre los ticos y para los ticos y, por ello, sus versos quedaron atrapados exclusivamente en su pa\u00eds\u201d (p\u00e1rr. 4).<\/p>\n<h2>Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/h2>\n<p>Duverr\u00e1n, C. (1987). El garbo del desgaire: las concher\u00edas, de Aquileo Echeverr\u00eda. <em>Revista Iberoamericana, 53<\/em>( 1 3 8 &#8211; 1 3 9 ) , 1 0 &#8211; 2 6 . <a href=\"https:\/\/revista-iberoamericana.pitt.edu\/ojs\/index.php\/Iberoamericana\/article\/download\/4313\/4481\">https:\/\/revista-iberoamericana.pitt.edu\/ojs\/index.php\/Iberoamericana\/article\/download\/4313\/4481<\/a><\/p>\n<p>Echeverr\u00eda, A. (2006). Concher\u00edas. Editorial Legado.<\/p>\n<p>Porras, C. (9 de marzo de 2016). Cr\u00f3nicas y cuentos m\u00edos. Aquileo Echeverr\u00eda. <em>Mis libros con notas<\/em>. <a href=\"https:\/\/mislibrosconnotas.blogspot.com\/2016\/03\/cronicas-y-cuentos-mios-aquileo.html\">https:\/\/mislibrosconnotas.blogspot.com\/2016\/03\/cronicas-y-cuentos-mios-aquileo.html<\/a><\/p>\n<p>Vargas, J. (2010). Aquileo y sus monedas. Aquileo J. Echeverr\u00eda 1866-1909. <em>In memoriam<\/em>. <em>Revista Herencia<\/em>, <em>23 <\/em>(1), 39-50. <a href=\"https:\/\/revistas.ucr.ac.cr\/index.php\/herencia\/article\/download\/10339\/9728\/\">https:\/\/revistas.ucr.ac.cr\/index.php\/herencia\/article\/download\/10339\/9728\/<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":7,"menu_order":14,"template":"","meta":{"pb_show_title":"on","pb_short_title":"","pb_subtitle":"","pb_authors":[],"pb_section_license":""},"chapter-type":[48],"contributor":[],"license":[],"class_list":["post-52","chapter","type-chapter","status-publish","hentry","chapter-type-standard"],"part":3,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/52","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters"}],"about":[{"href":"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-json\/wp\/v2\/types\/chapter"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/52\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":222,"href":"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/52\/revisions\/222"}],"part":[{"href":"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-json\/pressbooks\/v2\/parts\/3"}],"metadata":[{"href":"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/52\/metadata\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=52"}],"wp:term":[{"taxonomy":"chapter-type","embeddable":true,"href":"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapter-type?post=52"},{"taxonomy":"contributor","embeddable":true,"href":"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-json\/wp\/v2\/contributor?post=52"},{"taxonomy":"license","embeddable":true,"href":"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-json\/wp\/v2\/license?post=52"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}