{"id":32,"date":"2024-11-13T22:01:55","date_gmt":"2024-11-13T22:01:55","guid":{"rendered":"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/?post_type=chapter&#038;p=32"},"modified":"2025-05-27T18:02:35","modified_gmt":"2025-05-27T18:02:35","slug":"valeriano-fernandez-ferraz","status":"publish","type":"chapter","link":"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/chapter\/valeriano-fernandez-ferraz\/","title":{"raw":"Valeriano Fern\u00e1ndez Ferraz","rendered":"Valeriano Fern\u00e1ndez Ferraz"},"content":{"raw":"<img class=\"size-medium wp-image-160 aligncenter\" src=\"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2025\/05\/27_circ_valeriano_fdz-300x298.png\" alt=\"Busto de Valeriano Fern\u00e1ndez Ferraz\" width=\"300\" height=\"298\" \/>Naci\u00f3 en las Islas Canarias en el a\u00f1o 1831, llega al pa\u00eds en compa\u00f1\u00eda de sus hermanos, a petici\u00f3n del presidente Jes\u00fas Jim\u00e9nez y su ministro de Instrucci\u00f3n P\u00fablica, el se\u00f1or Juli\u00e1n Volio Llorente. Su llegada al pa\u00eds, por tanto, obedece al impulso a la educaci\u00f3n otorgada por los Gobiernos liberales de mediados del siglo XIX y a su s\u00f3lida formaci\u00f3n filos\u00f3fica y trayectoria docente en Espa\u00f1a. Asume inmediatamente la direcci\u00f3n de la primera instituci\u00f3n de educaci\u00f3n secundaria de Costa Rica, el Colegio San Luis Gonzaga en Cartago, funci\u00f3n que desempe\u00f1a desde el a\u00f1o de 1869 hasta 1874.\r\n<blockquote>Rodeado de una aureola de prestigio (el Doctor, el Catedr\u00e1tico de la Universidad de Madrid, el helenista, arabista y sanscritista, el krausista), caus\u00f3 una gran impresi\u00f3n aquel hombre. Alto y seco, barbado y con levita, ojos miopes de dulzura encandilada, sereno en el hablar abundoso y siempre sabio, blando en la disciplina y de severa exigencia en la conducta, fue durante medio siglo en Costa Rica el profesor por excelencia. Respetado siempre, o m\u00e1s bien, venerado, el pa\u00eds le permiti\u00f3 juicios crueles a veces porque transitaban el afecto. Verdadero santo laico, trabajador infatigable. (L\u00e1scaris, 1964, citado por Filosof\u00eda en espa\u00f1ol, 2014, p\u00e1rr. 17)<\/blockquote>\r\nCon su direcci\u00f3n, la educaci\u00f3n secundaria costarricense adquiere sus bases filos\u00f3ficas inspiradas en el krausismo, movimiento filos\u00f3fico que, con la herencia espa\u00f1ola de Sanz del R\u00edo, reconocer\u00e1 la urgencia de educaci\u00f3n popular cient\u00edfica, secularizada y fundamentada en la pedagog\u00eda.\r\n\r\nPara dar cuenta de su pensamiento, se expone a continuaci\u00f3n un fragmento del discurso de inauguraci\u00f3n del Colegio San Luis Gonzaga del 6 de enero de 1870, en el cual menciona las dimensiones fundamentales que debe atender la educaci\u00f3n en el pa\u00eds.\r\n<blockquote>Con relaci\u00f3n al cuerpo, desarrollar facultades, despertar fuerzas, dar actividad y belleza, \u2014para conseguir la armon\u00eda de las diferentes actividades que constituyen el organismo natural del cuerpo, y el fui propio del mismo que es la salud. Con relaci\u00f3n al esp\u00edritu: buscar la sensibilidad, ense\u00f1ando y educando al coraz\u00f3n (sentimiento), desarrollando el sentido est\u00e9tico del mundo y el conocimiento sensible de las cosas, base de la instrucci\u00f3n intelectual. Es decir, humanizar al hombre para adentrar en el estudio de las ideas, que son el alma de las cosas. Con ello ser\u00e1n m\u00e1s libres y la sociedad derivar\u00e1 mayor provecho, pues con memoria e imaginaci\u00f3n profundizar\u00e1n sus conocimientos.\r\n\r\nCon respecto a la voluntad, su racional educaci\u00f3n y su ense\u00f1anza, no s\u00f3lo comprender\u00e1n el cuerpo y el alma, sino lo m\u00e1s importante, la vida (el alma) de las cosas. Aunque m\u00e1s complicada y dif\u00edcil, a ella deben propender el maestro y los disc\u00edpulos. Se sientan las bases para un nuevo punto de partida en el camino interminable del perfeccionamiento humano. (Mel\u00e9ndez, 2003, p. 11)<\/blockquote>\r\nEn 1874, al t\u00e9rmino del contrato con la administraci\u00f3n Jim\u00e9nez Zamora, deja la direcci\u00f3n del San Luis Gonzaga, encomend\u00e1ndose a la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas; se traslada entonces a Guatemala para ejercer como inspector general de Instrucci\u00f3n P\u00fablica. En 1878, vuelve a Costa Rica y ocupa la direcci\u00f3n del Instituto Nacional hasta 1882. Durante estos a\u00f1os, las ideas de una educaci\u00f3n secular chocan con los sectores conservadores costarricenses y, en especial, con el obispo de San Jos\u00e9 y los jesuitas. Por esta raz\u00f3n, vuelve a Espa\u00f1a \u00a0para ocuparse en Cuba, posteriormente, de las c\u00e1tedras de Lengua \u00c1rabe y de la de Historia de Filosof\u00eda de la Universidad de La Habana. Este particular momento es relatado por Mel\u00e9ndez (2003), quien explica lo siguiente:\r\n<blockquote>Ante la Iglesia recalcitrante del Sylabbus, se fortaleci\u00f3 en todas partes, y por supuesto en Costa Rica, una acci\u00f3n anticlerical, muchas veces virulenta. Las logias mas\u00f3nicas agruparon estos sectores liberales recalcitrantes, torn\u00e1ndose en el refugio de todas estas fuerzas liberales. Por lo mismo, ciudades como Cartago, terminar\u00edan por plegarse, dado su car\u00e1cter tradicionalista marcado, para respaldar al clero y la Iglesia, situaci\u00f3n que, con otros agravamientos, forzar\u00edan a don Valeriano a dejar la direcci\u00f3n del plantel. (p. 9)<\/blockquote>\r\n<div class=\"textbox textbox--sidebar textbox--examples\">\r\n<header class=\"textbox__header\">\r\n<p class=\"textbox__title\"><img class=\"alignnone size-medium wp-image-207\" src=\"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2024\/11\/galeriavirtual-300x300.png\" alt=\"Icono de galer\u00eda virtual\" width=\"300\" height=\"300\" \/><\/p>\r\n\r\n<\/header>\r\n<div class=\"textbox__content\">Visite la <a href=\"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/galeriadeproceres\">Galer\u00eda virtual de pr\u00f3ceres<\/a><\/div>\r\n<\/div>\r\nMientras tanto, en Costa Rica, el 18 de julio de 1884, por orden del entonces presidente, Pr\u00f3spero Fern\u00e1ndez se expuls\u00f3 del pa\u00eds a los jesuitas, junto al obispo de esa \u00e9poca, Bernardo Augusto Thiel, y las congregaciones de Nuestra Se\u00f1ora de Sion y del Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas. Desde lo anterior, y por pedido del Gobierno de Jos\u00e9 Mar\u00eda Rodr\u00edguez Zeled\u00f3n, vuelve don Valeriano al pa\u00eds y se encarga nuevamente de la direcci\u00f3n del San Luis Gonzaga hasta 1895. En 1907, es nombrado director de la Biblioteca Nacional y, en 1914, se le asigna el puesto de director general de bibliotecas. Esta trayectoria convierte a Valeriano Fern\u00e1ndez en la encarnaci\u00f3n de un pensamiento y praxis de educaci\u00f3n moderna, comprendi\u00e9ndola como eje del desarrollo social e individual.\r\n\r\nDon Valeriano muere en la ciudad de Cartago, en 1925, a sus 94 a\u00f1os. Por sus significativos aportes a la educaci\u00f3n costarricense, el 17 de junio de 1923, seg\u00fan decreto N.\u00ba 69, se le reconoci\u00f3 como Benem\u00e9rito de la Ense\u00f1anza, destacado por ser la \u00fanica persona extranjera en recibir este m\u00e9rito.\r\n\r\nMario Sancho, quien fuera uno de sus disc\u00edpulos, sobre la figura de don Valeriano Fern\u00e1ndez en los corredores del San Luis Gonzaga recuerda:\r\n<blockquote>Nosotros conocimos y tratamos al Doctor en sus \u00faltimos tiempos, y as\u00ed no nos cuesta trabajo representarnos al viejecito pulcro, de grandes barbas blancas, nariz recta y notablemente luenga, ojos fulgurantes a trav\u00e9s de los a\u00f1os y de los espejuelos bajo las cejas espesas, hirsutas, que eran como dos colinitas adonde ven\u00eda a morir el valle ampl\u00edsimo de su frente. vestido \u00a0de su eterna levita, pegado a un libro, o bien gesticulando con vehemencia que jam\u00e1s logr\u00f3 apagar la edad, y con aquel adem\u00e1s tan peculiarmente suyo que consist\u00eda en extender la palma de la mano y estirar el me\u00f1ique y el pulgar, como si fuera a medir algo. Cerramos los ojos y le vemos y hasta nos parece o\u00edrle. (Sancho, 1934, p. 24)<\/blockquote>\r\n<h2>Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/h2>\r\nFilosof\u00eda en espa\u00f1ol. (2014). \u201cValeriano Fern\u00e1ndez Ferraz 1831-1925\u201d. Filosofia.org. https:\/\/<a href=\"http:\/\/www.filosofia.org\/ave\/001\/a442.htm\">www.filosofia.org\/ave\/001\/a442.htm<\/a>\r\n\r\nMel\u00e9ndez, C. (2003). Influencia de las ideas del doctor Valeriano Fern\u00e1ndez Ferraz en la vida cultural de Costa Rica. <em>Memoria Digital de Canarias, <\/em>3-21. <a href=\"https:\/\/mdc.ulpgc.es\/utils\/ getfile\/collection\/coloquios\/id\/219\/filename\/299.pdf\">https:\/\/mdc.ulpgc.es\/utils\/ getfile\/collection\/coloquios\/id\/219\/filename\/299.pdf<\/a>\r\n\r\nMora, A. (1992). <em>Historia del pensamiento costarricense<\/em>. Editorial Universidad Estatal a Distancia.\r\n\r\nSancho, M. (1934). <em>El Doctor Ferraz<\/em>. Editorial Universidad Estatal a Distancia.","rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-160 aligncenter\" src=\"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2025\/05\/27_circ_valeriano_fdz-300x298.png\" alt=\"Busto de Valeriano Fern\u00e1ndez Ferraz\" width=\"300\" height=\"298\" srcset=\"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2025\/05\/27_circ_valeriano_fdz-300x298.png 300w, https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2025\/05\/27_circ_valeriano_fdz-150x150.png 150w, https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2025\/05\/27_circ_valeriano_fdz-65x65.png 65w, https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2025\/05\/27_circ_valeriano_fdz-225x224.png 225w, https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2025\/05\/27_circ_valeriano_fdz-350x348.png 350w, https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2025\/05\/27_circ_valeriano_fdz.png 500w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>Naci\u00f3 en las Islas Canarias en el a\u00f1o 1831, llega al pa\u00eds en compa\u00f1\u00eda de sus hermanos, a petici\u00f3n del presidente Jes\u00fas Jim\u00e9nez y su ministro de Instrucci\u00f3n P\u00fablica, el se\u00f1or Juli\u00e1n Volio Llorente. Su llegada al pa\u00eds, por tanto, obedece al impulso a la educaci\u00f3n otorgada por los Gobiernos liberales de mediados del siglo XIX y a su s\u00f3lida formaci\u00f3n filos\u00f3fica y trayectoria docente en Espa\u00f1a. Asume inmediatamente la direcci\u00f3n de la primera instituci\u00f3n de educaci\u00f3n secundaria de Costa Rica, el Colegio San Luis Gonzaga en Cartago, funci\u00f3n que desempe\u00f1a desde el a\u00f1o de 1869 hasta 1874.<\/p>\n<blockquote><p>Rodeado de una aureola de prestigio (el Doctor, el Catedr\u00e1tico de la Universidad de Madrid, el helenista, arabista y sanscritista, el krausista), caus\u00f3 una gran impresi\u00f3n aquel hombre. Alto y seco, barbado y con levita, ojos miopes de dulzura encandilada, sereno en el hablar abundoso y siempre sabio, blando en la disciplina y de severa exigencia en la conducta, fue durante medio siglo en Costa Rica el profesor por excelencia. Respetado siempre, o m\u00e1s bien, venerado, el pa\u00eds le permiti\u00f3 juicios crueles a veces porque transitaban el afecto. Verdadero santo laico, trabajador infatigable. (L\u00e1scaris, 1964, citado por Filosof\u00eda en espa\u00f1ol, 2014, p\u00e1rr. 17)<\/p><\/blockquote>\n<p>Con su direcci\u00f3n, la educaci\u00f3n secundaria costarricense adquiere sus bases filos\u00f3ficas inspiradas en el krausismo, movimiento filos\u00f3fico que, con la herencia espa\u00f1ola de Sanz del R\u00edo, reconocer\u00e1 la urgencia de educaci\u00f3n popular cient\u00edfica, secularizada y fundamentada en la pedagog\u00eda.<\/p>\n<p>Para dar cuenta de su pensamiento, se expone a continuaci\u00f3n un fragmento del discurso de inauguraci\u00f3n del Colegio San Luis Gonzaga del 6 de enero de 1870, en el cual menciona las dimensiones fundamentales que debe atender la educaci\u00f3n en el pa\u00eds.<\/p>\n<blockquote><p>Con relaci\u00f3n al cuerpo, desarrollar facultades, despertar fuerzas, dar actividad y belleza, \u2014para conseguir la armon\u00eda de las diferentes actividades que constituyen el organismo natural del cuerpo, y el fui propio del mismo que es la salud. Con relaci\u00f3n al esp\u00edritu: buscar la sensibilidad, ense\u00f1ando y educando al coraz\u00f3n (sentimiento), desarrollando el sentido est\u00e9tico del mundo y el conocimiento sensible de las cosas, base de la instrucci\u00f3n intelectual. Es decir, humanizar al hombre para adentrar en el estudio de las ideas, que son el alma de las cosas. Con ello ser\u00e1n m\u00e1s libres y la sociedad derivar\u00e1 mayor provecho, pues con memoria e imaginaci\u00f3n profundizar\u00e1n sus conocimientos.<\/p>\n<p>Con respecto a la voluntad, su racional educaci\u00f3n y su ense\u00f1anza, no s\u00f3lo comprender\u00e1n el cuerpo y el alma, sino lo m\u00e1s importante, la vida (el alma) de las cosas. Aunque m\u00e1s complicada y dif\u00edcil, a ella deben propender el maestro y los disc\u00edpulos. Se sientan las bases para un nuevo punto de partida en el camino interminable del perfeccionamiento humano. (Mel\u00e9ndez, 2003, p. 11)<\/p><\/blockquote>\n<p>En 1874, al t\u00e9rmino del contrato con la administraci\u00f3n Jim\u00e9nez Zamora, deja la direcci\u00f3n del San Luis Gonzaga, encomend\u00e1ndose a la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas; se traslada entonces a Guatemala para ejercer como inspector general de Instrucci\u00f3n P\u00fablica. En 1878, vuelve a Costa Rica y ocupa la direcci\u00f3n del Instituto Nacional hasta 1882. Durante estos a\u00f1os, las ideas de una educaci\u00f3n secular chocan con los sectores conservadores costarricenses y, en especial, con el obispo de San Jos\u00e9 y los jesuitas. Por esta raz\u00f3n, vuelve a Espa\u00f1a \u00a0para ocuparse en Cuba, posteriormente, de las c\u00e1tedras de Lengua \u00c1rabe y de la de Historia de Filosof\u00eda de la Universidad de La Habana. Este particular momento es relatado por Mel\u00e9ndez (2003), quien explica lo siguiente:<\/p>\n<blockquote><p>Ante la Iglesia recalcitrante del Sylabbus, se fortaleci\u00f3 en todas partes, y por supuesto en Costa Rica, una acci\u00f3n anticlerical, muchas veces virulenta. Las logias mas\u00f3nicas agruparon estos sectores liberales recalcitrantes, torn\u00e1ndose en el refugio de todas estas fuerzas liberales. Por lo mismo, ciudades como Cartago, terminar\u00edan por plegarse, dado su car\u00e1cter tradicionalista marcado, para respaldar al clero y la Iglesia, situaci\u00f3n que, con otros agravamientos, forzar\u00edan a don Valeriano a dejar la direcci\u00f3n del plantel. (p. 9)<\/p><\/blockquote>\n<div class=\"textbox textbox--sidebar textbox--examples\">\n<header class=\"textbox__header\">\n<p class=\"textbox__title\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-207\" src=\"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2024\/11\/galeriavirtual-300x300.png\" alt=\"Icono de galer\u00eda virtual\" width=\"300\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2024\/11\/galeriavirtual-300x300.png 300w, https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2024\/11\/galeriavirtual-150x150.png 150w, https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2024\/11\/galeriavirtual-65x65.png 65w, https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2024\/11\/galeriavirtual-225x225.png 225w, https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2024\/11\/galeriavirtual-350x350.png 350w, https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-content\/uploads\/sites\/18\/2024\/11\/galeriavirtual.png 492w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<\/header>\n<div class=\"textbox__content\">Visite la <a href=\"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/galeriadeproceres\">Galer\u00eda virtual de pr\u00f3ceres<\/a><\/div>\n<\/div>\n<p>Mientras tanto, en Costa Rica, el 18 de julio de 1884, por orden del entonces presidente, Pr\u00f3spero Fern\u00e1ndez se expuls\u00f3 del pa\u00eds a los jesuitas, junto al obispo de esa \u00e9poca, Bernardo Augusto Thiel, y las congregaciones de Nuestra Se\u00f1ora de Sion y del Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas. Desde lo anterior, y por pedido del Gobierno de Jos\u00e9 Mar\u00eda Rodr\u00edguez Zeled\u00f3n, vuelve don Valeriano al pa\u00eds y se encarga nuevamente de la direcci\u00f3n del San Luis Gonzaga hasta 1895. En 1907, es nombrado director de la Biblioteca Nacional y, en 1914, se le asigna el puesto de director general de bibliotecas. Esta trayectoria convierte a Valeriano Fern\u00e1ndez en la encarnaci\u00f3n de un pensamiento y praxis de educaci\u00f3n moderna, comprendi\u00e9ndola como eje del desarrollo social e individual.<\/p>\n<p>Don Valeriano muere en la ciudad de Cartago, en 1925, a sus 94 a\u00f1os. Por sus significativos aportes a la educaci\u00f3n costarricense, el 17 de junio de 1923, seg\u00fan decreto N.\u00ba 69, se le reconoci\u00f3 como Benem\u00e9rito de la Ense\u00f1anza, destacado por ser la \u00fanica persona extranjera en recibir este m\u00e9rito.<\/p>\n<p>Mario Sancho, quien fuera uno de sus disc\u00edpulos, sobre la figura de don Valeriano Fern\u00e1ndez en los corredores del San Luis Gonzaga recuerda:<\/p>\n<blockquote><p>Nosotros conocimos y tratamos al Doctor en sus \u00faltimos tiempos, y as\u00ed no nos cuesta trabajo representarnos al viejecito pulcro, de grandes barbas blancas, nariz recta y notablemente luenga, ojos fulgurantes a trav\u00e9s de los a\u00f1os y de los espejuelos bajo las cejas espesas, hirsutas, que eran como dos colinitas adonde ven\u00eda a morir el valle ampl\u00edsimo de su frente. vestido \u00a0de su eterna levita, pegado a un libro, o bien gesticulando con vehemencia que jam\u00e1s logr\u00f3 apagar la edad, y con aquel adem\u00e1s tan peculiarmente suyo que consist\u00eda en extender la palma de la mano y estirar el me\u00f1ique y el pulgar, como si fuera a medir algo. Cerramos los ojos y le vemos y hasta nos parece o\u00edrle. (Sancho, 1934, p. 24)<\/p><\/blockquote>\n<h2>Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/h2>\n<p>Filosof\u00eda en espa\u00f1ol. (2014). \u201cValeriano Fern\u00e1ndez Ferraz 1831-1925\u201d. Filosofia.org. https:\/\/<a href=\"http:\/\/www.filosofia.org\/ave\/001\/a442.htm\">www.filosofia.org\/ave\/001\/a442.htm<\/a><\/p>\n<p>Mel\u00e9ndez, C. (2003). Influencia de las ideas del doctor Valeriano Fern\u00e1ndez Ferraz en la vida cultural de Costa Rica. <em>Memoria Digital de Canarias, <\/em>3-21. <a href=\"https:\/\/mdc.ulpgc.es\/utils\/ getfile\/collection\/coloquios\/id\/219\/filename\/299.pdf\">https:\/\/mdc.ulpgc.es\/utils\/ getfile\/collection\/coloquios\/id\/219\/filename\/299.pdf<\/a><\/p>\n<p>Mora, A. (1992). <em>Historia del pensamiento costarricense<\/em>. Editorial Universidad Estatal a Distancia.<\/p>\n<p>Sancho, M. (1934). <em>El Doctor Ferraz<\/em>. Editorial Universidad Estatal a Distancia.<\/p>\n","protected":false},"author":7,"menu_order":4,"template":"","meta":{"pb_show_title":"on","pb_short_title":"","pb_subtitle":"","pb_authors":[],"pb_section_license":""},"chapter-type":[48],"contributor":[],"license":[],"class_list":["post-32","chapter","type-chapter","status-publish","hentry","chapter-type-standard"],"part":3,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/32","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters"}],"about":[{"href":"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-json\/wp\/v2\/types\/chapter"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/32\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":212,"href":"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/32\/revisions\/212"}],"part":[{"href":"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-json\/pressbooks\/v2\/parts\/3"}],"metadata":[{"href":"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/32\/metadata\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=32"}],"wp:term":[{"taxonomy":"chapter-type","embeddable":true,"href":"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapter-type?post=32"},{"taxonomy":"contributor","embeddable":true,"href":"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-json\/wp\/v2\/contributor?post=32"},{"taxonomy":"license","embeddable":true,"href":"https:\/\/multimedia.uned.ac.cr\/pem\/libros\/galeriadeproceres\/wp-json\/wp\/v2\/license?post=32"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}